jueves, 13 de octubre de 2022

EL RESPETO

                                                 (CUENTO)


Caminaban por un pasillo del monasterio discípulo y maestro. El pupilo repetía las lecciones recibidas al maestro que escuchaba atento. De repente el joven vio una araña que frente a sus pies cruzaba rápida y de inmediato intento pisarla, pero el anciano anticipando sus intenciones le advirtió: “¡No, deja que yo lo haga!”. El anciano levantó un pie y la araña cruzó ilesa para desaparecer  en el interior de una pequeña grieta.

 

--- Discúlpeme Maestro, entendí mi mala conducta --- dijo el alumno sintiéndose avergonzado --- debemos aprender a perdonar la vida.

--- No, yo no he perdonado nada.

--- ¿Cómo así Maestro? --- exclamó ahora confundido el joven --- Usted acaba de perdonarle la vida a esa araña.

--- Uno perdona cuando primero le han hecho daño, la araña no me ha lastimado por ende no la he perdonado, simplemente la he respetado,  así como los dioses nos respetan pudiendo borrarnos con el pie.

 


miércoles, 5 de octubre de 2022

EL MANIQUI

                                                           (CUENTO)


Él era un maniquí, y como todo maniquí, carecía de nombre, a la gente poco le importaba cómo se llamara, tan sólo prestan importancia al cómo se vistiera, y en todos los años que llevaba ejerciendo aquella profesión había lucido todo tipo de atuendos, los suficientes para haber aprendido que la apariencia no hace mayor diferencia cuando de encontrar el amor se trata. Para él no existía diferencia alguna entre los de su especie y los humanos, unos y otros sólo ven la marca de ropa que se lleva puesta sin importar que en el interior no se lleve nada.

Pero él se sabía distinto y ya estaba harto de aquella soledad, por eso un día cuando el almacén estuvo cerrado fijó su atención en una maniquí que recién había llegado, aún estaba en su caja y él tomó la decisión de armarla. Descendió del lugar en que lo exhibían y destapó la caja que la contenía, era la primera vez que hacía aquello, pero pensó que no debía ser muy difícil, simplemente empatar las piezas y listo, estaría hecho.

Se encontraba en aquel proceso cuando advirtió algo, no le gustaba la apariencia que estaba adquiriendo, empezaba a lucir exactamente igual que las demás, él quería una maniquí distinta y por ende así la haría. Estaba cansado de las apariencias convencionales, todas esas maniquíes glamurosas con sus perfectas formas, atentas siempre a que el maniquí varón vistiese Versace o Armani. Por eso empezó a unir piezas en donde no encajaban, aunque tuviera que aplicar un poco más de fuerza.

Finalmente, tras varias horas de titánica labor, su pareja estaba hecha, pero justo en aquel momento llegaban los dueños de la tienda, tuvo que darse prisa y ubicarse de nuevo en su lugar. En cuanto los propietarios entraron vieron a la nueva maniquí y sin dudarlo expresaron su rechazo, era una maniquí muy fea, además de averiada, debido a que ciertas piezas fueron encajadas donde no debían, sus brazos puestos en el lugar de las piernas y viceversa. Llamaron entonces al almacén que los dotó de ella y pidieron un cambio, en cuanto llegaron con la nueva maniquí ya armada admitieron que aquello era un suceso extraño, ubicaron en su lugar a la modelo nueva y a la distinta la botaron.

Mientras ocurría el maniquí muy triste se esforzaba por mantener la sonrisa que debe lucir quien se exhibe en la vitrina, en tanto lloraba silenciosamente comprendía la gravedad de su error, ese tipo de cosas ocurren cuando queremos que nuestra pareja sea exactamente como lo dicta el capricho de nuestros deseos.

miércoles, 28 de septiembre de 2022

EL LIBRO DE LA SABIDURIA

                                                        (CUENTO)


Llegó el momento en que el Maestro consideró que el pupilo estaba listo para la ultima prueba y lo llamó ante su presencia.

 

--- Eres mi más querido alumno, hemos estado juntos muchos años y creo que ya estás listo.

--- ¿Listo para qué Maestro?

--- Para recibir el Libro de la Sabiduría. --- dijo mientras sacaba uno bajo su bata.

--- Maestro, usted jamás me habló de él.

--- Sólo hasta éste momento de la preparación se tiene el privilegio, antes es un secreto. Cada Maestro por el que éste libro ha pasado escribió un mensaje antes de legarlo.

--- Maestro, muchas gracias por considerarme digno.

--- Pero primero debes tomar una difícil decisión. Así como cada Maestro debe escribir algo cuando pase por sus manos, antes de recibirlo debe decidir qué página quitarle.

--- No entiendo.

--- Antes de entregártelo hay una página que debo arrancar y tú decides cuál.

--- ¿Quiere decir que siempre hay una página que llega y otra que sale?

--- Y son tuyas ambas responsabilidades.

--- Pero todo lo que se halle escrito debe ser muy importante, quiero poder leer a todos los Maestros.

--- Pero hay alguno al que debes sacrificarle.

--- ¿La página del Maestro que decida se perderá por siempre?

--- Y ya nadie podrá conocerle.

--- Qué difícil decisión Maestro. Permítame pensarlo entonces. --- cerró sus ojos para meditar la decisión, permaneció así por un minuto y los abrió --- Ya sé qué página debo sacrificar.

--- Dime cual.

--- La mía, la que yo debo escribir, arranque la mía.

 

El Maestro esbozó una sonrisa, arrancó una página y entregó el libro. El alumno le abrió enseguida y encontró que ninguna pagina estaba escrita.

 


martes, 20 de septiembre de 2022

EL CAZADOR Y LA BESTIA

                                                                 (CUENTO)


En aquel onírico mundo, el cazador ha perseguido a la bestia por años, casi tantos como los que llevan las penas acompañando al humano. Ha visto todo el daño del que es capaz, ha sido testigo impotente de las vidas que la bestia destroza y deja atrás. Sólo él la conoce tanto, aunque su odio por la misma lo comparten tantos. Sabe el modo exacto en que sus víctimas padecen, el rito cruel que la bestia repite sin descanso: Las hace vulnerables justo antes del inmenso daño, les despoja de todo aliento, les roba el más audible de los gritos y el más silencioso de los respiros, les extrae la vida en segundos que la agonía convierte en años. No les da la muerte justa que sería aquella rápida y definitiva; les da la muerte lenta, esa que se anuncia en llantos irreparables, que se hace viva y daña, que engaña y se hace muerta, que se aferra a la sangre entre las venas y como el más siniestro de los vampiros les desangra desde adentro. Así es la bestia y no termina, se aleja luego dejando llagas que duelen si se curan, dejando una vida que se muere si resucita.
 
El cazador nunca le ha tenido a su merced, tampoco ha estado ante la siniestra presencia que se asemeja a las ausencias. Tan sólo ha visto de ella esa huella pérfida, esa huella desastrosa que jamas borra la arena. Siempre llega el cazador cuando no vale la pena, su misión es atrapar la bestia, no reconfortar a quienes son su presa.
 
Ésta vez la siente cerca, se apresura en alcanzarla, incluso puede olerla. Llega entonces sólo para ver de nuevo la triste escena, una vez más de las tantas miles. Un alma derrotada yace herida y patética agoniza. El cazador llora su derrota, la bestia sigue libre y él se mantiene aún en sombras. Se sienta para aclarar su mente en tanto maldice su suerte, susurra por lo bajo el juramento que se hizo desde antaño, “Maldita bestia a la que llaman Desamor, empeñaré mi eternidad porque un buen día tu noche perpetua ya no amanezca”.

jueves, 8 de septiembre de 2022

NINGUNA PROMISCUA

                                                          (CUENTO)


Ella lo presentía, a decir verdad, estaba convencida, tanto que, aseguraba no necesitar practicarse prueba alguna, no quería corroborarlo, se sabía contagiada y esa idea bastaba, prefería escucharlo de su conciencia que en voz de un especialista. De todas formas, ¿qué le dirían?, que estaba contagiada y nada podía hacerse, ni el arrepentimiento tardío o procedimiento alguno la curarían, o al menos eso es lo que temía. Podía sentir el virus actuando por dentro y el pesimismo le hizo pensar que su deceso era ya un hecho.

 

Se preguntaba por qué un acto descomplicado se convertía en aquello. Quizá no fue sensato, pero en realidad no lo hizo con tantos, sólo fueron tres, y comparado con el promedio de la época era un número escaso. Además, confiaba en cada uno ellos, no eran desconocidos como para ofenderlos pidiéndoles protección alguna. Pero tal vez sí fue un error, si alguno la había contagiado a su vez se lo hizo a otros dos extraños, una cadena de enfermedad que condena, una cadena de la cual, con un poco de precaución, pudo ser el eslabón en que muriera.

 

Pero era demasiado tarde para cualquier pensamiento casuístico, cometió un error y ahora debía pagarlo. Por más que escuchara lo contrario, se castigaba pensando que su tiempo estaba contado. Y llegó el momento, pasó de ser más que una sospecha o un fuerte presentimiento, el ingeniero de sistemas la revisó sentenciando: “Esta computadora tiene un virus, el disquet que le metieron estaba infectado”.


miércoles, 31 de agosto de 2022

EN SU PROPIO MUNDO

                                                                   (CUENTO)



Eran una pareja feliz jugando en aquel paraje solitario, era tal su amor que sentían no existía nadie más aparte de ellos, aquel se convirtió en su propio mundo. La gente los miraba desde lejos con rostro sorprendido, pero ellos ignoraban todo e intercambiaban miradas de cariño. Entre sonrisas emotivas se comportaban como suelen hacerlo los enamorados, regalándose las estrellas, cómo no hacerlo si las tenían allí, más cerca.  

 

Sentían que flotaban y no les importaba lo que dijera la ciencia, “quienes aman con el alma se sienten más livianos” sostenían; estaban convencidos de que eran sus besos los encargados de elevarlos. Se hacían de oídos sordos a los gritos proferidos por sus superiores, tampoco prestaban atención a quienes les empezaron a llamar lunáticos. Era así de simple y tierno su noviazgo, una pareja de astronautas que olvidaron no debían mezclar sus sentimientos trabajando.

domingo, 7 de agosto de 2022

TRISTEZA Y ALEGRIA

                                                       (CUENTO)


Un día la Tristeza iba aburrida por la vida, estaba cansada de sentirse así sin causa alguna, cada cosa que hacía la entristecía. Si iba a una fiesta se sentaba en el rincón a ver bailar a los demás, si veía una buena película o leía un buen libro por alguna extraña razón en su pecho había un vacío. Por supuesto tenía momentos felices, pero incluso cuando estos llegaban, sentía que faltaba algo.

Por la misma acera que caminaba la Tristeza venía la Alegría, también ella estaba aburrida, a todo lo que hacía le metía la mejor de las energías, pero siempre debía estar divirtiéndose o un extraño dolor la abatía. Tenía muchos logros, pero su dicha nunca era completa, cada vez que triunfaba en algo le entristecía no tener con quién compartir lo que conseguía.

Caminaban pensando en sus problemas cuando tropezaron, fue amor a primera vista. Era mágico lo que compartían, se complementaban como nadie más lo hacía. La Alegría hacía felices los momentos de la Tristeza, y la Tristeza hacía que su compañera no necesitara estar siempre efusiva para estar tranquila. Llegaron a ser un solo sentimiento, tanto que cuando se separaban entristecían, y al reunirse nuevamente, era infinita su alegría.

Se casaron hace siglos y jamás se ha extinguido aquel deseo que se despiertan. Su linaje es tan extenso que a diario crece su descendencia, unos se parecen a la Alegría, otros son idénticos a la Tristeza; Enamorados, así les llaman a sus hijos. Si provienes de su unión, ¿a cuál de tus dos madres te asemejas?