domingo, 15 de mayo de 2022

VINO, NO ROBÓ Y HUYÓ

                                                              (CUENTO)


El mundo en que vivimos es una fuente inagotable de historias increíbles, pero hace años leí en el periódico, a criterio mío, la más extraña. Mi lógica se negaba a dar crédito de tal absurdo, pensé que como tantas otras veces los medios nos querían ocultar la totalidad de los hechos. Para quienes no la leyeron, he aquí el articulo:

“Éste lunes en la mañana, Alvaro Rodríguez, gerente de la sede principal del Money Gold Bank, quedó estupefacto con lo que se encontró al llegar a su sitio de trabajo. Agentes expertos en seguridad estudiaban incrédulos la bóveda de valores. La forma en que ingresó el intruso era digna de los más complejos planes recreados en las películas de Hollywood, pero con un desenlace completamente inédito hasta el momento. Según los investigadores así se dieron los hechos:

A partir de las diez de la noche miembros de la policía empiezan a realizar sus rondas de patrullaje frente a las instalaciones del banco, y mientras los miembros de la ley se dedicaban a estas supervisiones rutinarias, varios metros por encima suyo un hombre hacia gala de habilidades circenses. Disfrazado de aseador, el hábil intruso logró colarse sin problema alguno al edificio frontal de su objetivo. Disparó un cable a través del cual cruzó hasta llegar a la ventana de una oficina en el piso 22, cortó el vidrio e ingresó a la instalación. Con una llave maestra abrió la oficina desde el interior y comenzó a deslizarse por lo pasillos eludiendo las cámaras de seguridad. Alcanzó la planta baja custodiada por un perro y dos guardianes, a quienes diezmó disparando dardos con un potente somnífero. Mediante una señal clonada logró captar y grabar el instante en que los guardias se reportaban con su compañero cada media hora, y valiéndose de otro sofisticado dispositivo ésta grabación se activó automáticamente al recibir la señal de reporte al otro extremo de la línea. Al igual que en las películas derivó una imagen en vídeo de los guardias con el perro y la reprodujo indefinidamente engañando al operario de las cámaras. Después utilizando gafas de visión infrarroja pudo sortear los láseres que custodiaban el pasillo a las bóvedas blindadas. De modo que continúa siendo un misterio introdujo los distintos códigos de acceso a las mismas y penetró en la inmensa caja fuerte. Horas después tras darse la voz de alarma por parte de los guardias que despertaban, se encontró que entre el dinero y las joyas no faltaba nada. El intruso como entró salió, dejando tan sólo una nota en la que pedía perdón por su incursión”.

Pensé de todo, que era una treta publicitaria del banco, que ocultaban las perdidas para no alarmar a sus clientes, que el ladrón los engañó y cambió las joyas verdaderas por otras falsas, y otras mil teorías que sugirió no solo mi imaginación, también las leyendas urbanas que surgieron a partir de allí. Lo cierto es que, aunque pasó casi desapercibida, porque sin robo no hay daño, para mí la historia era tan extraña que quise conservarla.

Hace algunos meses me ocurrió algo fantástico, fui operado de una apendicitis, el ser operado no es lo fantástico, lo fue en cambio mi compañero de cuarto, un hombre al que habían intervenido por un infarto. Allí tendidos en nuestras camas nos pusimos a conversar sobre la vida y sus absurdos, entonces le hablé de la historia que me había impactado hacía tantos años, pero cuando terminé de relatarla me dijo que no le parecía extraño.

--- ¿Quieres que te comparta un secreto? --- me dijo en un tono de voz tan bajo como temiendo que alguien pudiese escucharnos.

--- Por supuesto. --- respondí intrigado.

--- Prométeme no contarlo a nadie. --- Me solicitó sin mucho énfasis.

--- Te lo prometo. --- Respondí creyendo que le cumpliría, pero heme aquí contándolo.

--- Yo fui quien entró al banco. --- dijo esbozando una sonrisa mezcla de nostalgia y picardía.

--- Nahhhhhhhh. --- Respondí burlón, obviamente creyéndolo broma.

--- Te lo juro, fui yo. --- Dijo de una forma pausada y tan enfática que ya fue imposible no creerle.

Acto seguido procedió a contarme cómo lo hizo. En su mayoría había ocurrido como relatara el diario, pero su relató agregó detalles que terminaron de despejar cualquier duda al respecto, él lo había hecho, frente a mí se encontraba el hombre del misterio. Cuando terminó de contarme cómo había vuelto a salir, quedé en silencio durante unos segundos y procedí a formular la gran pregunta.

--- ¿Por qué hiciste aquello?

--- ¿Qué exactamente, entrar o no llevarme nada?

--- Las dos cosas, pero sobre todo la segunda. Supongo que a última hora te arrepentiste del hurto.

--- Yo no soy ladrón, llevarme el dinero era mi última intención.

--- ¿Entonces para qué molestarse de esa forma?

--- Cuando supe que aquel lugar era tan custodiado asumí que era porque guardaban un tesoro, pero qué gran decepción la que me llevé al descubrir que tan sólo tenían joyas y billetes sin mayor valor.

--- ¡¿Sin mayor valor?! --- exclamé incrédulo.

--- Baja la voz. --- respondió preocupado.

--- ¿Sin mayor valor?, en ese lugar había millones, ¿acaso que buscabas?

--- En aquel entonces tan sólo buscaba una cosa, la buscaba en todo lo que hacía, y al saber que la bóveda estaba tan protegida supuse que allí lo encontraría.

--- ¿Y qué era eso que buscabas?

--- Ser el mejor. 

lunes, 2 de mayo de 2022

EL CABALLERO Y LA REINA

                                                                      (CUENTO)


Durante varios meses la población venía siendo asolada por un dragón. Los lugareños pidieron ayuda al rey y éste envió una pequeña comitiva encabezada por su hijo el príncipe, quien también destacaba en el ejercito imperial como el mejor comandante de aquellas tropas.

 

Llegó precedido por su fama como espléndido caballero y su habilidad como cazador de dragones. Entró al pueblo acompañado de unos 12 soldados y cabalgando a su lado marchaba su fiel escudero, hombre de menuda apariencia y quien jamás entraba en batalla, sus únicas labores consistían en cuidar del caballo, armadura y armas de su Señor.

 

Los pobladores se apostaron a ambos lados del camino para dar la bienvenida al campeón que les liberaría del monstruoso yugo. Y en medio de ésta marcha vio entre la gente el rostro de una preciosa joven que de inmediato le prendó el corazón. Tras levantar su campamento se dirigió a buscarla y le declaró su amor, le juró que por ella mataría a aquel dragón y después la llevaría a su palacio para hacerla sentirse no como una princesa, sino como una reina.

 

Y así ocurrió que el príncipe se dirigió al escondite del monstruo y tras feroz batalla se alzó con la victoria, regresó donde la joven para demostrarle que había cumplido lo primero y ahora estaba dispuesto a cumplir lo segundo. Pero la historia dio un giro cuando ella le respondió que su corazón pertenecía a otro, y cual no fue la sorpresa del príncipe al enterarse de que ese otro era su fiel escudero, a quien encargó el cuidado de la joven mientras él iba a la batalla. Cuando lo escuchó le pareció increíble que ella prefiriera a un escudero que a un príncipe, pero en cuanto los vio juntos se percató de cómo ella sonreía al estar con él. Fue entonces cuando comprendió que una mujer tan sólo necesita estar con quien ama para sentirse la más importante de las reinas.