sábado, 21 de abril de 2012

EL SERVICIO SEXUAL SECRETO


(HUMOR)



La sexta cumbre de las Americas realizada en Cartagena, dejó varios acontecimientos para la posteridad: la sospechosa aprobación en tiempo record de la maldita Ley Lleras 2.0, el anecdótico errorcito de Shakira al interpretar el himno nacional, y el escándalo de los agentes del servicio secreto norteamericano descubiertos con trabajadoras sexuales locales. Sobre la ley Lleras ya escribí, a Shakira no me le voy a ir encima más de lo que ya han hecho muchos, por eso, no me queda otro camino que destinar estas líneas a nuestros amigos, los gringos parranderos.

El presidente Obama llegó a la ciudad amurallada precedido por sus anillos de seguridad, de ahí que lo llamen el señor de los anillos. La misión de sus corpulentos agentes es mirar a todo el mundo en actitud de: “donde respire muy duro, lo acribillo”. Estos señores manejan información privilegiada sobre los desplazamientos del presidente norteamericano y son los únicos capaces de acercarse a él sin restricción, motivo por el que deben ser discretos en sus comportamientos. Pero esto último no ocurrió en Cartagena. Al parecer, una veintena de agentes contrató prostitutas colombianas para una rumbita, luego se defenderían diciendo que tan sólo deseaban conocer el producto interno bruto.

¿Cómo se destapó tan singular escandalo? Resulta que uno de los agentes negoció con su respectiva acompañante, la suma de 800 dolares por la transacción sexual, ¡¡¡800 dolares!!!, hagame el favor el precio; como dice un amigo, “la tendrá de oro”. Pero llegado el momento de cancelar el favor recibido, el gringo sintió un leve dolorcito en la billetera que lo llevó a pagar tan sólo 30 dolares, ¡¡¡30 dolares de 800 prometidos!!!, como dijo alguien por ahí, “empezó a regir el TLC”. Posterior a este intento de tumbada, el tacaño procedió a echar de la habitación a la muchacha, quien ni corta ni perezosa, encendió a patadas la puerta y levantó a gritos el hotel. Fue ahí cuando todo el mundo se enteró. Es decir, para ser del servicio secreto, hicieron mucha bulla.

Analicemos los hechos: Que un extranjero quiera echarse un polvito en Colombia, es un deseo para nada reprochable, pero que no se aguanten la arrechera mientras cuidan al mandatario más importante del planeta, es como si los X-Men armaran una orgia en plena batalla. El riesgo de que un hombre afloje la lengua durante el sexo es grandisímo, imaginense a la vieja sacandole información al man en plena acción de catre: “sí papi, dale, dale, dime cosas sucias… dime cosas malas… dime el número de habitación de Obama”.

El segundo tema digno de analisis está en que, con todo respeto, me resulta patetico que un agente internacional deba pagar por sexo. Honestamente, uno nunca vería a James Bond en esas, y eso que no rebaja revolcada en ninguna pelicula. Me rehuso a pensar que el más grande espia al servicio de su majestad, pudiera entrar a un bar de la heroica, acercarse a una mujer de dudosa reputación, y decirle: “Mi nombre en Bond, James Bond, ¿en cuánto me lo deja mamita?”.

El tercer punto sospechoso tiene que ver con el precio y la forma de pago, puesto que uno y otro presentan una contradicción de logica. Veamos: Si ella cobra 800 dolares por un polvo, pensaríamos que es experta en los quéhaceres propios del oficio más antiguo del mundo; de ahí lo extraño en que ella realizara el cobro tan sólo una vez terminado el trabajo. Contradice de raíz el concepto de dama prepago.

Como era de esperarse, ya rodaron cabezas. Varios agentes fueron despedidos del servicio activo y aún se estudia la expulsión de otros. En lo personal, no creo que Colombia haya quedado mal, después de todo, ofrecimos un servicio y se entregó a cabalidad, los incumplidos con el pago fueron ellos. Las preguntas que nos restan por hacer son: ¿Harán más cumbres en nuestro país? ¿Se habrá molestado doña Michelle Obama con su marido por esas amistades con las que andaba? Y lo más inquietante: ¿Volverán a Colombia los agentes destituidos ahora que tienen tiempo de sobra?

domingo, 15 de abril de 2012

EL BURRO DE OBAMA


(HUMOR)


Durante la sexta cumbre de las Americas, celebrada en Cartagena, hubo un personaje que se robó la atención, y no fue exactamente un presidente, se trata de un burro; conste queno estoy hablando de Chávez, él decidió no venir. El personaje al que me refiero, es un burro de verdad, “Demo”, un pollino que el exalcalde de Turbaco, Silvio José Carrasquilla, pretendía entregarle al presidente Barack Obama, por ser éste animal el emblema del partido Demócrata.

Por supuesto no se hicieron esperar los chistes en las redes sociales, que iban dirigidos, en su mayoria, al consabido estigma del uso que dan en ciertas regiones de la costa a los jumentos. Yo por mi parte, contrario a las burlas, opté por solidarisarme con la ilusión de que un burrito lograra el tan ansiado sueño americano.

Con seguridad, el animalito tenía muchas razones para ansiar ser acogido por Obama. Primero que todo, ¿por qué no pensar que un burro pudiera obtener la visa americana? Después de todo, son muchas las mulas que los han logrado. Segundo: Si para un payasito de restaurante su sueño es viajar y conocer a Ronald McDonald, precursor del oficio clown mezclado con los alimentos, ¿por qué no puede ser la ilusión de un burro ir a Hollywood y conocer al coprotagonista de Shrek?

Era tanta mi espectativa, que me imaginaba a Demo corriendo a sus anchas por los verdes patios de la Casa Blanca; se me antojaba esa tierna imagen de las hijas de Obama montadas al lomo de Demo, consintiendolo sin terminar de comprender por qué su pony no corre igual que los demás; yo podía cerrar los ojos y ver claramente a doña Michelle Obama llamando a su mascota con el clasico: “shtttt shttttt, burrito, burrito, shtttt”.

Pero no. Nuestros buenos deseos se vieron truncados. Demo jamás llegó a conocer a Obama. Fue entonces cuando recapacité y advertí que quizás el destino de nuestro burro podría no haber sido tan idílico como pensáramos. Primero: ¿Se imaginan las raqueteadas tan bravas que le vivirían pegando a diario los organismos de seguridad presidencial? Después todo, ellos deben conocer la existencia de los burros bomba, y con lo paranoicos que viven. Segundo: En EU, donde se dice que ocasionalmente hostigan a la población mexicana, él corría el riesgo de ser tratado como un burrito mexicano.

La cumbre terminó, Don Barack se fue sin su regalo y el burrito seguirá sin sellos en su pasaporte. Demo permanecerá entre nosotros, seguramente para bien, pues Colombia le dará algo que ninguna gringolandia podría ofrecerle: una vida sexual activa.

miércoles, 11 de abril de 2012

LEY LLERAS 2, SEGUNDAS PARTES NO SON BUENAS


(HUMOR)



Señores “defensores” de los derechos de autor por Internet, en el presente texto hallarán algunas frases previamente publicadas en twitter a través del HT #LeyLleras2; antes de que empiecen el proceso de demanda en mi contra, les cuento que dichos trinos son de mi propia autoría, y como propietario de dicho derechos, me doy permiso de reencaucharlos aquí, así es que, lo siento, no podrán enjuiciarme, por lo menos por eso.

Aunque el gobierno niega que se haya revivido la Ley Lleras, no pueden culparnos por desconfiar. ¿O acaso son tan descarados como para pedirnos que confiemos en su buena fe? En mi caso por ejemplo, la sola idea de que pudieran, tan siquiera debatir, una legislación direccionada a castigar con prisión a quienes hagan por Internet básicamente lo que hacemos desde hace tiempo, me hizo entrar en pánico, porque la aprobación de una Ley Lleras implicaría que entráramos a la lista de los 50 millones de delincuentes más buscados de Colombia.

Las penas contempladas resultan absurdas desde su planteamiento, entre 4 y 8 años de prisión a quien, desde el punto de vista de la reforma, violara los derechos de autor. Es decir que, ojo a la lógica del asunto: si los Nule desde su celda de reclusión descargan música por internet, por fin les caería encima todo el peso de la ley. Quisiera ver a la fiscalía argumentando el caso: “Señores Nule, ustedes desfalcaron a la nación por 2.5 billones de pesos, calculando así por encimita. Eso es un delito que vaya y venga. ¡¿Pero tener la osadía de descargar una canción de Fonseca sin pedirle permiso a ese señor?! Ahora sí se van a pudrir en la sombra”.

Qué paranoia significaría a partir de ese momento el solo hecho de googlear cualquier cosa. Es decir, la inocencia verdadera sí existiría, será exclusiva de aquellas familias sin cobertura de internet. Yo por ejemplo empecé a plantearme una duda: ¿Si confieso que he hecho descargas por Ares, recibo rebaja en la pena? Porque si para los paramilitares crearon La ley de justicia y paz, la mínima consideración que esperamos los delincuentes virtuales, es el poder acogernos a algo que se llame Ley de Conexión y Bytes. Nos lo merecemos tanto como los paras, después de todo no somos tan distintos, ellos se dedican a las bandas criminales, nosotros a las bandas anchas.

Los baches de la ley son tantos. Por ejemplo, yo vi la tercera temporada de Spartacus on line, pero mi abogado ya está armando la defensa, tengo como elemento atenuante las 2 primeras temporadas originales en Blue Ray. Y si de abogados hablamos: ¿Dónde Abelardo de la Espriella cuelgue en You Tube una entrevista televisiva que le hayan hecho, le toca defenderse a sí mismo? De verdad son muchas las dudas, por ejemplo, mi amigo Paulo Hernández pregunta: "Mis películas las tengo en lo alto del armario... ¿las puedo bajar o tampoco?"

En últimas, don Germán Vargas insiste en que ese tema ya quedó sepultado, independiente de si es verdad o no, a partir de hoy, el único Lleras que me gusta es el parque Lleras en Medallo. Y como advertencia propongo que armemos rumbas todos los días frente al congreso para que los senadores no puedan dormir.  Robémosles el sueño como hicieron ellos con nosotros.

Me despido no sin miedo de publicar éste artículo. Ya saben, si no ven más ocurrencias mías, es que me arrestaron por mis crímenes virtuales. Llegó el apocalipsis informático, pero soy un hombre de fe y seguiré dando mis fin a mis oraciones con la devota frase: “Anonymous, en vos confío”.

miércoles, 28 de marzo de 2012

GATO POR LIEBRE

(HUMOR)



Son muchos los chistes que se hacen en las redes sociales acerca de Amparo Grisales y su edad. Personalmente he resistido la tentación de sumarme a ellos porque no hallo factor de burla en la edad de una persona, pues inevitablemente todos hemos de llegar a ella, o por lo menos eso esperamos. Lo que sí se me antoja risible, es la negación a aceptar su condición de adultez extrema. Tanto se aferra a la idea de la veinteañez lejana, que tengo entendido duerme en una lata porque se cree una sardina.

Ejemplo de su obsesión, es el problema presentado con Revertrex, producto del que es su actual imagen. Un suplemento vitamínico al que el Invima señala de ser ofrecido mediante publicidad engañosa, pues acompaña imágenes de la diva con promesas de ser fuente de la eterna juventud. ¿Fuente de la eterna juventud? No fue capaz de encontrarla Indiana Jones seguro iba a hacerlo Amparo Grisales.

Cabe recalcar que, el Invima aclara: “Revretrex es un dietario que no ofrece ningún riesgo para la salud”, tan sólo están exigiendo a Intermarketing Express, empresa importadora del producto, ajustar a la normatividad sanitaria vigente toda la publicidad y etiquetas con las que se comercializa, no es más. Obvio, de estas pequeñas infracciones es inocente la Grisales, ella tan sólo está haciendo su trabajo como imagen de la marca. Así pues, esta no es una crítica, ni al producto, ni a doña Amparito. Disculpen si le digo doña, pero por más buena que esté, soy incapaz de no tratar de doña a una señora de su edad. El verdadero blanco de éste articulo, es aquella picara tirana que nos asalta a diario: la publicidad engañosa.

El reinado de la publicidad engañosa lo ostentan las mujeres. Tranquilas, no se ofendan que no son todas. Pero es publicidad engañosa cuando uno sale del bar con una mujer espectacular, digna de portada de los 14 cañonazos bailables, para encontrarse luego en el motel con una masa amorfa que tras quitarse la faja deja caer toda su fisionomía al suelo.

Los siguientes en el ranking, son los productos de tele ventas, no alguno en particular, sino el concepto general, pues la mayoría rematan sus anuncios señalando que, en caso de no vernos satisfechos con el artículo adquirido, nos garantizan la devolución total de nuestro dinero. Si eso fuera cierto, no tendría tantos amigos con supuestos mecanismos adelgazantes apiñados bajo la cama. Jamás me ha tocado el primero que me diga: “Ivancho, camine y nos tomamos algo con la plata que me devolvieron del Hyper termo faja reductor 3600HK”.

Otros reyes de la publicidad engañosa, son por supuesto, los bancos. Nos atraen con comerciales que de manera épica invitan a creer que los sueños sí pueden hacerse realidad. Pero no sé si ellos creen que el sueño promedio de un colombiano es decir emocionado: “¡¡¡Síííí, me están cobrando tremendos intereses, voy a terminar pagando 3 veces el valor de la casa durante 40 años!!!”

 Y si de engaños publicitarios se trata, no podemos dejar de lado a los políticos. Es tanto lo que ofrecen en campaña y tan solo superado por lo que incumplen ya posesionados, que yo propongo, a cada concejal, senador, alcalde, gobernador y presidente electo, apadrinarle con una persona cuya única función sea vivir susurrándole al oído: “¿Se acuerda que usted prometió esto? ¿Recuerda haber jurado no hacer aquello?” etc, etc.

Pero por mucho que nos quejemos, no queda más remedio que creer en ella, la publicidad; la única capaz de sugerirnos lo que considera mejor para nosotros. En ese honesto orden de ideas, les sugiero no dudar jamás, por ningún motivo, bajo ninguna circunstancia, y creer ciegamente, en el cartel teatral que anuncie: “¡Venga a ver a Iván Marín, reirá de principio a fin!” 

domingo, 4 de diciembre de 2011

CHARLIE ESTUVO AQUÍ


(HUMOR)



Cuando Charlie Sheen se enteró que su colega de vida díscola, Britney Spears, había venido a Colombia, pensó: “Hmm, algo muy interesante tiene que haber allá”, y de inmediato dio las coordenadas de Cartagena a su piloto. Éste último le aclaró que a la ciudad le dicen la heroica, no la heroína. Pero el actor se empeñó en viajar a la arenosa, una vez allí, hizo todo lo opuesto a su mundialmente conocida personalidad: se esforzó por mantener bajo perfil, lo cual es tan antinatural como una foto recatada de Sara Corrales.

La visita de don Charlie estuvo repleta de actitudes desconcertantes, por ejemplo: ¡no hubo orgia!, y si la hubo fue con mujeres mudas porque ninguna ha salido a contar nada. Y ni así es factible porque una muda estaría contando a punta de señas todo lo que le hicieron: ¿qué mujer va a estar con Charlie Sheen y no chicanear con eso?

¿Se imaginan la extrañeza de los escoltas al ver que no tendrían bacanal? Me los imagino diciéndole en cada esquina: “Mr Sheen, look at that girl, ¿do you want that ass?”, “No, thanks”. Charlie Sheen sin actrices porno a su alrededor es tan impactante como Diomedes Díaz llegando puntual a un concierto. El desasosiego era general, incluso los botones del hotel pegaban la oreja a la puerta de su habitación con la esperanza de escuchar aullidos de placer, y nada, lo único que alcanzaron a escuchar fue el televisor sintonizado en “Yo me llamo”, y cuentan los mismos que en alguno momento Charlie dijo: “Rafael Orozco is the best”.

Ahora bien, la otra sorpresa. ¿En qué lugar se percataron de la presencia del actor en Cartagena? No fue en un prostíbulo, no fue en una discoteca, no fue en la playa armando un bareto, no: ¡lo sorprendieron en una librería! El último lugar en que yo esperaría ver al rey de los escándalos es una librería,  primero espero encontrarme al Tino Asprilla en un retiro espiritual. ¿Qué pensamientos podían pasar por la mente de Charlie mientras ojeaba los libros?: “Este lo vi más barato en Panamericana”, “¿Quién carajos es Juan Gossain?”, “¿De verdad atravesé un continente para leer?”.

El dueño de uno de los restaurantes en los que cenó la estrella de Hollywood, aclaró el misterio del por qué realmente estaba Charlie en Colombia. Al parecer, su interés radica en la búsqueda de locaciones para una película que piensa realizar. Ahora la interrogante es: ¿será una película tipo El amor en los tiempos del cólera, o será una más por la onda de Nacho Vidal?

Lo cierto es que su corta estadía terminó, y ya confirmada su visita, no será raro que algunas señoras cuenten durante años la siguiente anécdota: “Yo sí le dije a mi marido que el de la mesa de al lado era Charlie Sheen, y el idiota ahí mismo me calló diciendo que yo no puedo ver un gringo porque ya lo creo estrella de cine, nos perdimos esa fotico”.

domingo, 27 de noviembre de 2011

BRITNEY ESTUVO AQUÍ


(HUMOR)



Hay quienes no supieron que Britney Spears estuvo en Colombia, por ejemplo, algunos noticieros ni se enteraron porque no dijeron nada. Pero sí señores, Britney estuvo en Colombia. Ella, la misma que recordamos por éxitos como: “Baby one more time”, “me caso porque estoy borracha”, “me rapo porque estoy llevada”, y “no uso calzones porque incomodan”.

Britney, la misma que canta y baila… hmmm, bueno, dejémoslo en que baila. Ella nos enseñó la importancia de no estigmatizar injustamente a los cantantes como si necesariamente todos tuvieran que saber cantar. Eso y más le debemos a esta mujer que es la aristocracia musical completa: princesa del pop, y reina del playback.

Pero con todo y eso, es una artista carismática que ha conseguido callarles la boca a todos manteniéndose vigente mucho más del tiempo del que apostaban. ¿Qué decir, por ejemplo, del portal de Internet que hace años abrió las apuestas sobre cuánto tiempo de vida le daban antes de que se suicidara? Afortunadamente creo que ella misma ingresó a dicha pagina a leer lo que decían, fue entonces cuando decidió sumarse a la polla y dijo: “ni mierda, no me mato y así yo gano la apuesta”.

Ha sido tal la influencia social de Britney en la última década, que tan solo en Colombia, muchas madres adolescentes bautizaron a sus hijas como: Britney Yadira, Britney Tatiana, Britney Yurley. Fenómeno que se replica en Japón donde abundan las Britney Kaoris, o en Sudáfrica, donde no es raro conocer una Britney Madtumbu. Por eso, gústele a quien le guste, Spears es una toda una diva, con el perdón de Amparo Grisales que alega haber patentado el término y le da rabia cuando se emplea para referirse a alguien distinto a ella.

Yo confieso que me enamoré de Britney desde que la vi con su faldita colegiala cantando Baby One more time. Después fueron no pocas las ocasiones en que estando con mujeres en la intimidad, soñaba con que alguna de ellas me dijera: “Oops I did it again”. Y siempre me puse ansioso previo al estreno de sus videos, pues en cada uno parecía ponerse la meta de salir más arrechante que el anterior.

Por ese inmenso amor que alguna vez le tuve, me angustié cuando supe de su visita a nuestro país. Lo primero que pensé fue: Britney, tú estás en rehabilitación, Colombia puede hacerte tanto daño como a un diabético entrar a Dunkin Donuts. También me pregunté si tu frágil flora intestinal sería capaz de hacerle frente a los peligros de una bandeja paisa. Y me aterró sobre todo, la idea de que te pusieran a Farina como telonera. Mejor dicho, fueron tantas mis angustias que consideré seriamente la posibilidad de postularme como guardia personal durante tu estadía, pero entonces recordé que un guardaespaldas te demandó por acoso sexual y renuncié a la idea, porque si hay algo que no quiero, es que me veas como un simple objeto para satisfacer tus más bajos deseos carnales. No obstante, sí pensé en asistir como espectador a tu concierto, pero entonces ocurrió que me contrataron para un show en Popayán y no pude rehusarme, pues los payaneses prometieron tratarme como si yo mismo fuera Britney Spears.

Claro está, hoy ya con cabeza fría, me alegra no haber ido a verte, pues si bien es cierto que me cuentan fue un espectáculo digno de ti, también lo es que contó con uno que otro lunar. Por ejemplo, dicen que te vieron gordita, no taaaaaanto como Cristina Aguilera, pero me habría desencantado con algo menos que tu cuerpo en el video de Toxic. También tuviste de telonero a Howie D de los Backstreetboys, pero solo a él sin el resto de ellos, y esa debe ser una sensación tan incompleta como los Pimpinela haciendo de solistas. Para acabar de completar, a Howie lo acompañó en el escenario Estefany Cayo, la actriz de la novela El Secretario, y el qué tan buena o mala cantante sea me tiene sin cuidado, pero me ofende de sobre manera saber que la muy sinvergüenza osó subirse vestida con un abrigo, ¡¿qué gracia tiene eso?! Deberían decretar pena capital para la mujer que estando buena no muestre sus bondades. Y como colmo de las decepciones, interpretaste I`m Slave for you, ¡pero sin orgia!, no sé en tu país, pero aquí en Colombia, eso entra en la categoría de hurto agravado.

Eso sí, no quiero ser injusto, por eso también hablaré de las cosas positivas que tuvo tu visita. Primero que todo, el simple hecho de que hayas venido abre las puertas a la esperanza de que otras estrellas pop se animen a venir, puede ocurrir que Madonna en 20 años incluya a Colombia dentro de su tour Canitas pop. Tampoco descarto la posibilidad de que Michael Jackson presente aquí su tan esperado This is it un vez que resucite. Otra cosa buena fue que dijiste “¡Hello Colombia!”, ya con que no hayas dicho Bolivia me doy por bien servido. Y por último, no hubo disturbios durante tu presentación, claro que, admitámoslo, ¿qué disturbio podría haber, que decidieran encenderse a punta de Sparkies? Disturbios en un concierto de Britney Spears sería como una hinchada de barras bravas en un torneo de ajedrez.

Viniste, pecaste, rezaste y empataste. Muchas gracias por tu visita. Te deseo los mejores éxitos en tu carrera, y para una próxima ocasión, te propongo un trato: yo voy a una fecha del Femme Fatale Tour, siempre y cuando tú primero asistas a una presentación de mi show Gózatelo Planchando.

sábado, 8 de octubre de 2011

LA BODA DE LA DUQUESA

                                           (HUMOR)



Esta Semana contrajo nupcias la Duquesa de Alba. No estamos hablando de una boda más del montón, ésta no otra de las tantas protagonizadas por la monarquía con presupuestos dignos de película de Hollywood, no señor, ésta tiene un ingrediente bastante llamativo: la distinguida novia cuenta con la medio bobadita de 85 años, lo cual nos plantea la pregunta de qué tan serio resulta en un caso como éste, el juramento de amor eterno, teniendo en cuenta que, admitámoslo, la eternidad ya la tiene a la vuelta de la esquina.

Sin ánimo de ser cruel, una boda a esta edad nos sugiere ciertas particularidades. Partamos de esto, ella tiene 85 años, y su ahora marido, Alfonso Díez, es 25 años menor que ella. ¡Ojo!, 25 años menor que ella, ¿pero siendo un hombre de 60 años podemos tildarla de asalta cunas? Admitámoslo, por más que lo consiguió con un cuarto de siglo menos, no podemos decir que sea exactamente una vieja sardinera. ¿O alguien de 60 años es válido para la consabida frase de Alejandra Azcarate: “Un pollo al año no hace daño”?

Muchas cosas deben resultar extrañas de contraer nupcias a esa edad, por ejemplo, ¿el sacerdote no habrá tenido que contener la risa al momento de decir: “hasta que la muerte los separe”? De haber sido yo el cura, habría dicho: “Los declaro marido y mujer hasta – miro el reloj – dentro de un ratico”.

Espero que el novio se lo haya pensado muy bien al momento de jurarle su fidelidad en la salud y en la enfermedad, porque en la salud lo que se dice salud, no creo que vaya tener mucha oportunidad de demostrársela. Y conste que no soy solo yo quien lo afirma, mi amigo y colega, Nelson Polania, dijo: “Si yo me casara a los 85, no habría vals, sino minuto de silencio”.

Espero también que todos los invitados hayan sido lo suficientemente previsivos de pasar a comprar sus respectivos regalos en la droguería más cercana. Es bueno que en la luna de miel el marido tenga a la mano cualquier cosa que pudiera hacer falta en una caso de emergencia: “Oh mi amor, ¿qué pasa, tu corazón, te está doliendo?, tranquila que aquí tengo la Hidroclorotiazida que nos regaló el príncipe de Asturias”.

No ha faltado por supuesto el malintencionado diciendo que Alfonso Diez se casa por interés, pero yo salgo en su defensa. Primero que todo, don Alfonso no es cualquier plebeyo pintado en la pared, no señor, es un muy distinguido funcionario de Estado, es decir, él sí tenía cómo pagar la tanqueada cuando salían en la limosina de ella. Segundo, y esto lo digo con todo respeto, pero, sincerémonos, ¿ustedes han visto fotos de la duquesa? ¿Por más trepador que fuera, qué interés va poder tener este hombre que sea superior a la impresión que causa ella teniéndola de frente?, a menos que sea curador de un museo o taxidermista, ahí no hay segundas intenciones.

Y tercer argumento de mi defensa al pobre don Alfonso: el nombre de la duquesa es Cayetana, nombre que sugiere cualquier cosa, menos realeza, es decir que él debe aguantarse la risa a la hora de decirle todo cariñoso: “¿quén es uno Cayetana helmosha?”. Pero eso es lo de menos, el problema es que su nombre nobiliario completo es: “María del Rosario Cayetana Paloma Alfonsa Victoria Eugenia Fernanda Teresa Francisca de Paula Lourdes Antonia Josefa Fausta Rita Castor Dorotea Santa Esperanza Fitz-James Stuart y de Silva Falcó y Gurtubay”. ¿Han visto que cuando uno está bravo con la pareja la llama por el nombre completo… qué tal que este pobre quiera hacer lo mismo?: “¡¡¡María del Rosario Cayetana Paloma Alfonsa Victoria Eugenia Fernanda Teresa Francisca de Paula Lourdes Antonia Josefa Fausta Rita Castor Dorotea Santa Esperanza Fitz-James Stuart y de Silva Falcó y Gurtubay venga para acá carajo!!!”… Para cuándo termine de decirlo ya se le habrá olvidado por qué estaba bravo. O el problema adicional, ¿se imaginan donde a ella le dé por pedirle un acróstico? Es decir, si este hombre tiene algún tipo de interés oculto pero es capaz de lidiar con ese nombre, se merece obtener lo que sea que quiere.

Para concluir quiero decir que, con todo y lo risible que parezca la situación de esta pareja, confieso que a esa edad espero dos cosas: verme con mi esposa igual de felices a como se ven ellos, y que mi mujer luzca, no como la Duquesa, pero sí como Amparo Grisales.