sábado, 12 de junio de 2010

¡¡QUÍTENME DE ENCIMA A BRITNEY!!

                                                 (HUMOR)


Justo cuando creía que los periódicos habían perdido su capacidad de impresionarme, aparece una noticia que me devuelve la fe en lo improbable. El impactante titular reza de la siguiente manera: “Ex guardaespaldas de Britney Spears la demanda por acoso sexual”. ¿Increíble, cierto? Este es el punto en que resulta inevitablemente necesario formularnos la siguiente pregunta: ¡¡¿Qué hombre heterosexual, que se precie de serlo, puede sentirse indignado porque Britney Spears quiera comérselo?!!

El protagonista de la historia es un ex agente de policía, de nombre Fernando Flores, quien es hoy por hoy la vergüenza de todos los hispanos del mundo. En un momentico nos cagó la imagen del Latin Lover. Ya me lo imagino de niño en la guardería, debió ser todo nena y sapo, yendo donde la profesora a decirle: “Profe, mire que Juanita se subió la falda y nos está mostrando su cosita en la arenera”.

Según don Fernando, debió renunciar a su puesto como guardaespaldas porque se le volvió insoportable la situación de acoso por parte de la princesita del pop, quien al parecer se paseaba desnuda ante sus ojos haciéndole provocativos bailes; y cualquier empleado oprimido sabe que, uno puede soportar que los jefes no le paguen bien, que no lo tengan al día con la seguridad social, que no le reconozcan las horas extra, pero que una sensual patrona se le contonee desnuda, eso jamás, la dignidad antes que todo.

Cansado de esta canallada, el ex guardaespaldas llevó el caso a los tribunales, y he aquí un extracto de su declaración juramentada, trascrita por el secretario de la comisaria quinta de familia de los Ángeles:


- Fernando: Su señoría, soy ex guardaespaldas de doña Britney Spears, y vengo a demandarla.
- Juez: ¿Cuántos meses de sueldo le quedó debiendo?
- F: No señor juez, la demanda no es por incumplimiento de contrato; es por acoso sexual”.
- J: Señor Flores, creo que está equivocado, si usted acosó sexualmente a la señora Spears, es ella quien debe demandarlo.
- F: No su señoría, es que el acosado fui yo. Esa señora no hacía más que contoneárseme impúdicamente por toda la casa.
- J: ¡¿Me está diciendo que tuvo a Britney Spears desnuda frente a usted?!
- F: Sí su señoría. La muy descarada me hacía unos bailes todos pecaminosos, como los de los videos, pero con menos ropa.
- J: Huy, qué delicia. Hmm, ¿y sí está rica?
- F: Riquísima, esa mujer tiene mucha plata, y viera la mansión en que vive.
- J: Quiero decir que si sí como se ve en televisión.
- F: Sí señor. ¿Y sabe qué hacía la muy canalla? Me acercaba esos glúteos todos firmes, esas piernas todas torneadas, y se tocaba los senos con sevicia. No hay derecho a tal abuso.
- J: ¿Usted me está hablando en serio?
- F: Por supuesto su señoría. Quiero que ella pague por lo que me hizo, , más exactamente, por lo que quería hacerme.
- J: ¡¿Me está diciendo que usted la tuvo en pelota y no le hizo nada?!
- F: Sí señor, porque yo seré pobre, pero ante todo, honrado y decente…. ¿Por qué se está riendo su secretario?
- J: Espere que estoy confundido. Lo que me está diciendo es que Britney Spears quería tener relaciones sexuales con usted, y que es por eso que quiere demandarla.
- F: ¡Exacto! Ahora sí nos estamos entendiendo.
- J: ¿Usted me está mamando gallo? ¿Qué es esto, una broma para Punk´d? ¿dónde están las cámaras? Ya te pillé Ashton Kutcher.
- F: No su señoría, yo sería incapaz de jugar con un tema tan delicado como el acoso sexual. Imagínese lo peor, ella ya me estaba insinuando que si no cedía ante sus caprichos, podía perder mi puesto.
- J: Espere, espere, espere. A ver si entiendo. ¿Usted está enfadado porque Britney Spears le estaba diciendo que si no quería perder su puesto, debía hacerle el amor?
- F: Sí su señoría.
- J: Es decir que, ¿si usted hubiera accedido, en este momento podría ser amante de Britney Spears, hacerle el misionero, el 69, el perrito, la caída de la hoja, el salto del ángel, el kamasutra nivel avanzado, y además recibir sueldo por ello?
- F: Sí su señoría.
- J: ¿Y usted no aceptó por….?
- F: Porque a mí me contrataron para entrar al cuerpo de seguridad de Britney, no para entrar al cuerpo de Britney.
- J: Está bien. Este caso está muy claro, no necesitamos ir a los tribunales.
- F: Muchas gracias su señoría.
- J: Lo condeno a usted a pagar 6 meses de cárcel por ser tan imbécil. Eso dicta la justicia de los hombres, pero no sé si la justicia divina pueda llegar a perdonarlo algún día.

martes, 25 de mayo de 2010

LINDSAY, EL ULTIMO Y NOS VAMOS

                                       (HUMOR)


Si tomamos al azar a algunas niñas y les preguntamos por Lindsay Lohan, seguramente dirán: “Ay, sí. Es la protagonista de unas películas divinas de Disney”. Si preguntamos por la misma chica a los barmans de algunos clubes nocturnos, seguramente dirán: “Ay, sí. Es la vieja esa que la otra vez se bebió hasta el agua del florero”. Pues bien. Lindsay Lohan es ambas cosas. Hablamos de una famosa actriz y cantante norteamericana (lo de cantante no es chiste mío, es chiste de ella), famosa por ser la mujer que en algún momento de su vida dijo: “Paris Hilton, ¿te crees muy rumbera? A un lado que aquí voy yo”.
Pues bien, esta estrella hollywoodense, tiene un pequeño problema con el trago. Al parecer, no me consta, ha ingerido tanto alcohol que ya tiene desinfectadas las heridas que se haga en la próxima década. Cuentan quienes la han visto, que es capaz de preparar un coctel a base de: whiskey, ron, aguardiente, vodka, coñac, y atérrense, ¡¡tequimón!! Dada esta situación, la niña fue invitada a formar parte a un grupo de rehabilitación, pero por su enorme fama, no puede ser una alcohólica anónima, sino una borracha súper reconocida.
Ocurrió entonces lo inevitable. Un buen día fue sorprendida manejando bajo los efectos del alcohol. El agente que la detuvo dedujo su ebriedad al verla conducir a 100 kmh, con el vidrio abajo, y trasbocando hasta lo que desayunaría al otro día. Acto seguido le pidió hacer el 4, ella entendió mal la orden, poniendo en una bochornosa situación al policía, quien debió solicitarle que volviera a ponerse de pie. Luego le pidió que caminara en línea recta, ella no lo consiguió, pero alegó que su incapacidad no estribaba en el poco dominio de sus funciones motoras, sino en su pésimo desempeño durante las clases de algebra en el colegio, lo que jamás le permitió desarrollar habilidad con las rectas. Finalmente, el policía optó por pedirle que le soplara un ojo… esta es la hora en que 5 oftalmólogos no han podido concluir qué hacer para salvar el ojo el heroico agente.
El resultado fue que un Tribunal le ordenó a Lindsay asistir a un curso de 13 clases obligatorias de educación de alcohol. Orden que ella obedeció sagradamente hasta la decima lección, después, sencillamente, capó clase, obligando a la corte a enviarle una citación para ponerle sobre aviso: o estudia, o pa´ la guandoca.
Motivado entonces por ese fuerte instinto de investigación que me caracteriza, me di a la tarea de averiguar qué enseñan en un curso de educación de alcohol, y he aquí su interesante pensum académico:


- Inducción al trago, “¿Cómo adulterarlo sin ser pillado?”
- Lección uno, “Yo no estoy borracho, estoy prendido”.
- Lección dos, “¿Cómo descorchar una botella sin descalabrar a nadie?”
- Lección química, “¿Cuándo el pasante agarra más que el trago?”
- Taller practico femenino, “Cómo vomitar sin untarse el pelo”.
- Taller practico masculino, “¿Cómo abrazar el inodoro sin que los labios toquen la porcelana”.
- Modulo teórico, “Peligros del chirrinchi añejo”.
- Lección de refuerzo: “¿Por qué el vino produce una risita pendeja y el ron una carcajada bullosa?”
- Seminario, “La importancia de saber pegarse una jala”, dictado por el doctor Faustino Asprilla.
- Taller de auto conservación, “¿A dónde remar cuando se moja la canoa?”
- Conversatorio entre amigos, “Yo a usted lo quiero mucho”.
- Debate, “Correcto uso del idioma, ¿unas polas o unas agrias?”
- Maestría, “El tufo, ese peligroso delator”.
- Magister avanzado, “el guayabo como arma de destrucción masiva”.

jueves, 6 de mayo de 2010

MARACACHAFA SEMIPRESIDENCIAL


                                        (HUMOR)


Juan Manuel Santos admitió públicamente haber probado la marihuana en sus años mozos. Para mí, lo sorprendente de la afirmación es que Santos crea haber tenido años mozos. Que acepte haberla consumido es un acto al que considero no le han dado su justo reconocimiento, pues por primera vez está admitiendo su culpabilidad en algo. ¿Saben lo difícil que es hacerle confesar cualquier cosa? Me he enterado, por fuentes fidedignas, que en la parroquia de su barrio, el cura ha debido respaldarse con investigadores de la fiscalía para que Santos coopere en el confesionario.
La confesión de don Juan Manuel, desató una ola (no la verde) de pronunciamientos respecto al tema por parte de sus adversarios en contienda, obteniendo como resultado que, Gustavo Petro, Antanas Mockus y Rafael Pardo, admitieran de igual manera haber condimentado sus juventudes con la afamada yerba. Noemí Sanín, por su parte, lo negó rotundamente, dijo que lo más cerca que ha llegado a estar de una yerbita relajante es la mata de sábila. Germán Vargas Lleras dijo que bajo ninguna circunstancia hablaría de su vida personal, ¿eso es un sí, o un no? Amablemente démosle el no. Es decir que, 4 de los 6 candidatos presidenciales, han fumado chiruza. Oficialmente hay otros 3 candidatos, desconocidos por todos, de lo cual podríamos inferir que estaban bajo el influjo de alguna sustancia alucinógena al momento de inscribir sus candidaturas. Deberían realizar una prueba antidoping en ese momento.
Dicho esto, conjeturamos que, Colombia se debate entre una cantidad de marihuaneros. Pero no los juzguemos tan severamente, después de todo, también son humanos, o por lo menos a Petro no han podido demostrarle lo contrario. Cada uno tiene una explicación lógica del por qué se vio tentado a estar “con el pucho de la vida, apretado entre los labios, la mirada turbia y fría, un poco lerdo el andar”.
Empecemos por los exonerados. Sin ánimo de decir que no creemos en su honesta palabra política, resulta difícil dar validez a que Noemí jamás haya probado la marihuana; si tan sólo así habla como habla, ¿se la imaginan trabada? Admitámoslo, se escucha como si acabara de empujarse 5 tintos y 3 Red Bull. Vargas Lleras a su vez, quien al momento en que empezaron a llamar a los gritones dijo “¡¡presente!!”, evade la respuesta diciendo que hay asuntos más importantes a tratar con un candidato presidencial. Hmmm, me recuerda cuando se le pregunta a la novia con cuántos hombres estuvo antes que uno, y responde, “mi pasado no importa, lo que cuenta es nuestro futuro”. ¿Satisface o tranquiliza en algo esa respuesta?
Pero hablemos entonces de los gallardos, de esos hombres que sin miedo al qué dirán, afirman: “Sí, le casqué al cilantro, ¿y qué?”. Empecemos, por supuesto, por Juan Manuel. ¿Puede uno culpar a este pobre hombre por necesitar una sustancia que le hiciera olvidar que él es él? No lo creo. Además, aplaudámosle que fue capaz de dejarla por completo, tanto se curó de las plantas y sus efectos colaterales, que hoy en día las matas de marihuana le aterran casi tanto como los girasoles.
En el caso de Gustavo Petro, le tocaba o le tocaba. ¿Si estaba en el monte qué otro vicio podía volver costumbre? Sé que hoy en día uno lo ve y cuesta creer que se haya regenerando, pero la verdad es que sí. Analicémoslo. Si aún fuera consumidor de la alegrona, con su actual estatus político le sería fácil cambiarle el nombre al partido, lo que le convertiría en el candidato oficial del Porro Democrático. Y si aún consumiera, no sería netamente de izquierda, pues le costaría trabajo caminar en línea recta y se balancearía de izquierda a derecha, izquierda, derecha.
Rafael Pardo, de quien debo decir parece la versión joven del Sr Burns de los Simpson, obedece al prototipo típico de quienes terminan haciendo algo por presión de grupo. Con seguridad sus compañeros de estudio le decían en tono burlón y retador: “a que no la prueba, a que no la prueba”. Y en efecto, la probó. Este patrón de conducta sigue definiéndolo hasta el día de hoy, pues con total seguridad, sus compañeros liberales le dijeron en tono burlón y retador: “a que no se lanza, a que no se lanza”. Cayó en la provocación sin medir las consecuencias, y mírenlo ahora, embalado sin saber qué hacer. Pero ya no fuma de aquello, lo más cerca que ha vuelto a estar de la matica, fue cuando se compró la colección completa en DVD de Baretta.
¿Y qué podemos decir de Antanas Mockus? Su filosofía es la experimentación, si fumo debió ser para comprobar en carne propia el efecto alucinante de la maracachafa. Y una vez fumada, la dejó ipso facto, aunque a su organismo le ha llevado décadas terminar de expulsarla, solo así pueden entenderse sus locuras.
Lo cierto es que, fumados o no, estos son nuestros candidatos, y entre uno de ellos se encuentra el próximo presidente de Colombia. Esperemos que el ganador no se deje llevar por la euforia y el día de los comicios pase de la papeleta electoral a otro tipo de papeleta.

domingo, 2 de mayo de 2010

¡ENCONTRAMOS UN ARCA!

                                             (HUMOR)


Al preguntar si recuerdan la historia del Arca de Noé, con total seguridad me dirán que sí. Nadie puede olvidar este maravilloso pasaje bíblico, todos lo escuchamos siendo niños, aunque solo a algunos marcó tanto como para querer dedicarse a buscar los restos de la famosa embarcación. Aunque no lo crean, existen grupos de exploradores dedicados única y exclusivamente a su búsqueda. Debemos admitir que resulta un oficio lo bastante fuera de lo común como para llamar la atención. Imaginen a algún integrante de estos grupos de rumba en una discoteca. Cuando la chica guapa de la fiesta le pregunte “¿A qué te dedicas?”, él responderá sin dejo de duda en su voz: “Busco el Arca de Noé”. Admitámoslo. ¿Con quién surge más deseos de sostener una conversación, con un auxiliar contable, con un administrador de empresas, o un buscador de arcas?
Mi inquietud es, ¿de entre tantas historias bíblicas, qué les llevó a buscar ese objeto en particular? Porque de la misma forma que buscan esto, podrían conformar cuadrillas destinadas a buscar: la quijada de burro con que Caín hizo de las suyas; el moisés en que se salvó Moisés; las tijeras con que cortaron la melena de Sansón; las monedas que no alcanzó a gastarse Judas; incluso, la factura de la última cena.
Lo cierto es que uno de estos grupos, que sus razones tendrán para hacer lo que hacen, asegura haber encontrado esta semana la famosa Arca. Siempre tuvieron como pista lo dicho por la biblia: que el barco se varó en el monte Ararat, la montaña más alta de Turquía. Por eso, estos explorados, chinos y turcos, están convencidos que la estructura de madera hallada en sus excavaciones, no puede ser otra cosa que la embarcación desde la cual Noé les hizo roscas a quienes se burlaron de él.
Tan convencidos están, que solicitaron al gobierno turco proteger la zona para dar inicio a las respectivas excavaciones y estudios, incluso solicitarán a la Unesco que incluya esta región en su listado de patrimonio de la humanidad. Adicional a ello, el documentalista chino, Yeung Wing-Cheung, declaró: "No es 100% seguro que sea el Arca, pero sí pensamos que lo es al 99,9 %". Intrigado por esta declaración, me puse a investigar un poco más a fondo, y he aquí la lista de razones por las que estos arqueólogos dicen estar seguros en un 99,9% de que esta sea el Arca Noé:

1: La estructura está muy lejos del Ártico, pero encontraron los esqueletos de dos pingüinos… ¿Cómo si no es el Arca, puede entenderse que hayan llegado hasta allá?... A menos que sean los de la película Madagascar.
2: En las paredes de la presunta Arca habría rayados puros jueguitos de triquí, ¿y cómo si no es jugando a triquí puede uno entretenerse durante un diluvio?
3: Junto al timón de la nave hallaron un pequeño librillo que titula: “Arcas para Dummies”.
4: Una de las pistas más contundentes, es el grafiti que dice: “Noé estuvo aquí”.
5: Por último, la prueba irrefutable de que aquel fue el transporte de todas las especies animales con que se repobló la tierra: el lugar estaba lleno de boñiga por todas partes.

lunes, 26 de abril de 2010

DEJEN QUIETO A RICKY

                                                     (HUMOR)


Ricky Martin es homosexual, y me atrevo a decir que desde la muerte de Michael Jackson, esta ha sido la noticia más comentada en el mundo del espectáculo. Quiero empezar advirtiendo que el objetivo de las siguientes líneas no es hacer mofa de su confesa inclinación, las preferencias sexuales de un ser humano no son motivo de burla (a menos, claro está, que tenga por fetiche ver elefantes calzando babuchas). La razón del presente texto, es preguntar: ¿Realmente alguien se sorprendió con el anuncio?

Pensémoslo bien. ¿Será posible que alguna persona, en algún rincón del mundo, estuviera viendo Sweet, el Lavadero, el Gordo y la Flaca - o E! News, para sonar más evolucionados –, y saltara conmocionado de su asiento mientras decía: “¡No jodás, ¿Ricky, gay? Imposible!”. Sorprenderse por la confesión de Ricky, sería como quedar en Shock porque Paris Hilton convocara una rueda de prensa y anunciara: “Lamento decirles que… no soy virgen”.

¿Cómo sorprenderse ahora si parece haberlo gritado desde siempre? No creo que al inicio de su carrera hubiera estado en casa pensando para sí mismo: “Hmm, esto de llamarme Enrique Martín Morales puede sugerir algo sospechoso, y lo último que quiero es llamar la atención. ¡¡Ya sé!! Mejor me hago llamar Ricky, sí señor, suena mucho más varonil, así los despisto a todos”.

Y debo admitir que me gusta su nueva actitud gallarda. En la declaración hecha por el señor Martin a través de su página web, dijo: “Acepto mi homosexualidad como un regalo que me da la vida. ¡Me siento bendecido de ser quien soy!”…. Es decir que, si bien es cierto que lo calló mucho tiempo, más lo es que a la hora de confesarlo, no lo hizo con medias tintas, mejor dicho, no sólo salió del closet, salió del neceser, de la nevera, de la estufa, de la licuadora… se mandó con toda.

He leído análisis faranduleros preguntándose si la vida artística de don Ricky llegará a su fin. ¡¿Por qué carajos?! Me molesta la homofobia musical no equitativa. Los fanáticos radicales del rock atacan a los artistas pop tildándolos en general de maricones, pero Freddy Mercury sí podía salir con pantimedias y bufanda de plumas restregándose contra un tubo sin que nadie le dijera nada. La carrera musical de don Ricky no tiene por qué terminar, escasamente tendrá algunos leves cambios: Ya no hará canciones a dúo con Cristina Aguilera, sino con Miguel Bosé; su canción ya no dirá: “María, María”, sino “Amiga, amiga”; ya no le arrojarán brasieres sino corbatas; sus fans ahora corearán separando tan sólo una letra del título: “Living la vida… loca”; y sus discos ya no serán de escuchar en reproductor, para qué si no está interesado en reproducirse.

Por eso me gusta la solidaridad que ha recibido por parte de sus colegas, quienes muy amablemente se volcaron a escribirle en Twitter. Recopilo a continuación algunas de las mejores frases que se vieron en su muro:

Julieta Venegas: “Me contaron que saliste del closet. Yo los corregí, les dije que Ricky con todo el estilo que tiene, sale es del walking closet”.

Juan Gabriel: “Tranquilo nene, no pasa nada. Anota mi teléfono….”

Juanes: “Parcero, qué chimba que le hagás frente a todo sin importar el qué dirán. Eso es lo que yo llamo meterle el culo a la situación”.

Alejandro Fernández: “Me alegra mucho… más mujeres para mí”.

Ricardo Arjona: “¿Cuándo fue la última vez que un galimatías frugal acometió con la ponzoña de la sombra que seduce el ayer nefasto del oxímoron paradigmático?... Piénsalo”.

Alejandra Guzmán: “¿Entonces lo nuestro qué fue?”

Ex reina colombiana: “El hombre se complementa al hombre, mujer con mujer, hombre con hombre y también mujer a hombre del mismo modo en el sentido contrario”.

Alejandro Sanz: “Siempre te dije que tuvieras los ojos abiertos porque el amor puede estar en frente. Ahora entiendo que a veces el amor puede estar atrás”.

Rebeca de Alba (ex novia): “Ahhhhhhhhhh con razón”.

domingo, 11 de abril de 2010

¿QUÉ TIENEN ELLOS QUE NO TENGA YO?

                                  (HUMOR)


La consecuencia inevitable de ir acompañado por una mujer hermosa es que la totalidad del genero masculino observe a la pareja conforme se pregunta: “¡¿Qué hace tremenda viejota con ese imbécil?!” Porque está científicamente comprobado, los únicos hombres que pueden andar con una vieja bien buena sin recibir calificativos peyorativos, son Juanes y Brad Pitt.

Pero la escena del imbécil en compañía de la buenona, genera tan sólo en los inseguros como yo, una segunda pregunta: ¿Qué tiene él que no tenga yo? Y el subconsciente sale presto a abogar por la dignidad propia, respondiendo: “¡Billete!”… Y se siente un alivio, porque esta respuesta tiene el efecto placebo de restaurar nuestra conformidad personal.

El anterior sistema funciona fácilmente si de renunciar a mujeres inalcanzables se trata, pero la tarea es más dispendiosa cuando vemos a otros disfrutar de una posición para la que nos consideramos más aptos. A continuación enumero algunos de los casos en que, con asombro y disgusto (sensaciones muy diferentes a la envidia), veo a otros haciendo algo para lo que definitiva y humildemente, me reclaro más capacitado.

Víctor Gaviria: Conozco gente que lloró viendo La Vendedora de Rosas. Yo también lo hice, pero porque me dolió en el alma haber pagado la boleta para verla. ¡Por favor, que alguien me diga, ¿qué carajos le ven a Víctor Gaviria?! Sus actores naturales, dirán algunos, y sí, ¡madrean con mucha naturalidad!, pero nada más. Si nos atenemos a la filosofía del director paisa, como yo no sé actuar, sería un protagonista perfecto. (Aunque confieso que me daría pánico actuar en una película suya. Sus actores llevan a cuestas una maldición que los conduce rápidamente al cementerio, o a la cárcel. Incluso se dice, no me consta, que Ramiro Meneses le rezó tres novenas al Divino Niño para sobrevivir a Rodrigo D). Y también sé lo que hay que saber para ser guionista de sus historias: conjugar el verbo putear en todos los tiempos. Eso sí, al Víctor lo que es del Víctor, hay que reconocerle esa capacidad única para encontrar, inventar y poner a circular palabras terminadas en “rea”.

Andrés Cabas: Les confieso, nací carente de toda aptitud musical. Tiene más oído una serpiente. Si un músico me dice que le haga un FA, le respondo que siempre y cuando no sea de plata. Si me piden alcanzar un SOL, les pregunto si quieren el clásico o el que viene con clavos y canela. Si me preguntan qué es una corchea, me dejan corchado… pero con todo y eso, sé que puedo cantar mejor que Cabas. Una vez lo vi en concierto y me quedé sin saber si estaba cantando en vivo o en muerto. Muchas mujeres dirán que miento, que Cabas canta divino, pero su criterio no es digno de ser considerado. Son las mismas que afirman que Diomedes Díaz es un papacito.

Fernando Londoño: El señor Londoño me causa desazón porque se da el lujo de ser columnista en diversos diarios del país echando mano de una vaina que a mí también me sobra: el manejo de la más excelsa y verborréica retórica poético-uribista. Y lo ejemplifico con el siguiente párrafo al estilo de la más exquisita escuela Londoñezca: “Arredrada encuéntrase la mezquindad ante el Zeus antioqueño, la efigie viva de la justicia que con sabio estoicismo soporta la batahola proferida por jumentos denostadores, párvulos apátridas que osan arrojar befas sobre el autentico Hado paisa, aquel que no amilana su semblante ante martingala cualquiera. Uníos pues hermanos de la fe uribista y elevad odas al Odín medellinense, aquel cuya ígnea pasión fue azote del bandido que buscó avecindar su calaña, en vulgar contubernio con nefasto país del sur. Nos llamarán caterva, me tildarán de rábula, pero recibidlo con orgullo, son emolumentos propios de los discípulos escogidos por un Mesías echado pa´ lante”. Mínimo acabo de comprar mi tiquete de entrada al diario El Colombiano.

Poncho Renteria: Y si de columnistas se trata, aquí está la joya de la corona. Si don Poncho puede tener columna en El Tiempo, yo no me puedo morir sin lograr otro tanto. ¿Cuál es su mérito? ¿Sostener tertulias en una peluquería de mujeres? Yo puedo hacer eso y hasta más. Puedo ser tan feminista que Florence Thomas parezca un macho al lado mío. Para mis amigas yo soy la amiga a la que le sale barba. Estoy a dos fines de semana de ser invitado a una pijamada. Y en cuanto a la voz, por favor, yo también tengo una muy buena imitación de Alf. Si El Tiempo es de Planeta, ¿por qué siguen con un tipo que muchos sospechan es de otro planeta?

Luis Carlos Restrepo: Mi problema no es con don Luis Carlos, simplemente le tocó ser el paganini. Mi objeción es con cualquiera que ocupe su cargo. ¿Qué habilidad verdadera se necesita para ser alto comisionado de paz? ¡¡Ninguna!! Tras 50 años de guerra el cargo de comisionado de paz se ha convertido en una figura meramente alegórica. ¿Qué resultados tangibles se le pueden exigir a un hombre cuya función es razonar con la guerrilla? Eso sería como regañar a los científicos colombianos por no haber puesto un cohete en la luna. Tan comisionado como es él, puedo serlo yo. No nos digamos mentiras, éste cargo es tan decorativo como el de un delegado de rifas juegos y espectáculos.

El Padre Chucho: Como ignoro su nombre de pila, me refiero a él por su alias. ¡Qué tipo tan insoportable! Es tan roba pantalla que hasta la imagen del Divino Niño ya lo mira con recelo. Ver las romerías de gente que se forman para tocarlo, me produce lo mismo que las de quienes quieren meterle la platica a una pirámide. Y ni hablemos de su CD de villancicos, porque prefiero mil veces ponerle sotana a Cabas y escucharle a capela el Tutaina Tuturumaina. Por todo lo dicho, pónganme un cleriman y verán que puedo ocupar el puesto del Padre Chucho. Me declaro en capacidad superior a la suya para aconsejar a las amas de casa; y de un tiempo para acá, llevo a cuestas una castidad que envidiarían ciertos jerarcas de la iglesia. Sólo un merito le reconozco al Padre chucho: La capacidad para hacer coincidir en un solo sentimiento a católicos y ateos. El tedio.

Rafael Novoa: Pa´ qué, el tipo tiene su facha. Sí, aún a riesgo de poner en entre dicho mi heterosexualidad, admito que el man es pinta. Pero mujeres, tampoco es para que respiren como asmáticas cada vez que aparece en pantalla el susodicho. Si es por su look Pura Sangre, yo también ando con la barba de tres días. Si es por su capacidad interpretativa, yo también puedo hacer de mí mismo. Y si me dicen que es por su intelecto, dudo seriamente que un participante de “¿Quién quiere ser millonario?”, use su llamada a un amigo para consultar al señor Novoa. Mujeres, deberían preferir a un tipo como yo, normalito, pero con algo que siempre dicen buscar en un hombre: que las haga reír. Quizá don Rafa tenga sentido del humor, pero yo tengo humor en todos los sentidos. ¡Soy comediante maldita sea!

Carlos Antonio Vélez: Mal contados, así por encimita, este país tiene por lo menos unos 45 millones de comentaristas deportivos. Sólo hay una diferencia entre lo que dicen los comentaristas en pantalla con lo que dicen los tíos en la sala: que los segundos pueden putear al jugador que se comió el gol. ¿Cómo llegó Carlos Antonio Vélez a comentar futbol con esa retórica tan compleja? Habla tan enredado que debería trabajar como asesor en la próxima campaña de Antanas Mockus. Cómo pretende este señor que un futbolista que ni terminó el bachillerato entienda lo que es una línea de tres, o que antes de centrar un balón se detenga a considerar la bisectriz de una tangente. A Maradona para hacer el gol con la mano nadie le dibujó la estrategia en un tablerito. Yo puedo desempeñar mucho mejor el rol de Carlos Antonio Vélez, con comentarios claros y concisos como el resto de los colombianos: “¡A la selección lo que le hace falta es meterle güevas!”.

Camilo Villegas: Este sí es la tapa del desconcierto. ¿Por qué gana lo que gana? Señores de la federación colombiana de golf, yo también soy capaz de jugar torneos y perderlos todos, y les cobraría mucho más barato.

Así pues, a partir de este momento me matriculo en esa inmensa mayoría integrada por héroes ignotos y estrellas anónimas que juramos y rejuramos tener más talento que aquellos que brillan enfrente, mientras varios detrás de nosotros, aún más ignorados, afirman lo mismo, porque en este instante habrá quien termine de leer el articulo y se pregunte: “¿Este man con semejante bobada escribe en SOHO? ¡Yo puedo hacerlo mucho mejor!”.



Revista Soho, mayo de 2008.


Fe de erratas: Fue solo después de la publicación de este artículo que Camilo Villegas por fin ganó algo… sospecho que lo hizo pa´ joderme.

UN AMIGO QUE NOS CAMBIO LA VIDA

                                      (HUMOR)


El Infierno fue llamado por los griegos: El Hades, y es llamado por los colombianos: El Transmilenio. Hay quienes me llamarán exagerado, coincidencialmente puede ocurrir que los mismos en darme dicho título sean los propietarios y funcionarios de tal empresa. Para efectos de impacto por parte de esta columna debería rotularme como “Usuario” de Transmilenio, pero creo es más honesto y fiel a la realidad, presentarme como lo que soy: “Desertor” de Transmilenio. Mea culpa, hace ya un buen tiempo decidí no volver a emplear el mentado sistema (hágase énfasis en la palabra “mentado”), de no haber tomado dicha medida me vería como las personas que critican Padres e Hijos pero son capaces de desglosar todas las aventuras de Carlos Alberto y Daniela. ¿Cuándo tomé la valiente decisión? Transcurría una lúgubre tarde capitalina y hallándome en medio de diez personas, a las cuales jamás pregunté su nombre pese a compartir un momento tan intimo como lo son las interacciones corporales propias del transporte que nos atañe, tuve una epifanía: “me desplazo en un cargamento de reces”, e inmediatamente opté por descender mucho antes de mi destino y pagar las consecuencias, es decir, el taxi. ¿Qué motivos tuve para hacerlo?, a continuación describo las infaustas razones que me motivaron a rehuir el gran sistema de transporte masivo (hágase énfasis en la palabra “masivo”).

Si la semana santa tiene las estaciones del vía crucis, Colombia tiene las estaciones del Transmilenio. Qué inmensa penitencia es aguardar el busecito rojo. Al nacer el sistema una de sus premisas radicaba en hacernos atravesar la ciudad en el menor tiempo posible, cosa que en efecto logra, tampoco vamos a decir que no; ¡pero!, un viaje de treinta minutos que perfectamente logra en quince, se ve opacado por los veinte que debemos esperar para poder abordarlo. Y las eternas esperas se extienden más allá de las estaciones, recordemos los buses alimentadores, que si acaso deberán su nombre a que con ese trabajo los chóferes alimentan sus familias.

Cuán acertado es el coloquial juego de palabras con que los bogotanos se refieren al sistema llamándolo: “Transmilleno”. Hay que ver la forma en que los usuarios deben entrelazarse estando a bordo en el festín orgiástico con que siempre soñó Calígula. Estar a bordo en plena hora pico nos obliga a una respiración que necesariamente debe hacerse al estilo de reanimación paramédica, es decir, boca a boca. Estoy seguro que ese cuadro ofrecido por una mujer que transpira rodeada de diez hombres arrancaría lágrimas emocionadas al Marqués de Sade. Incluso he llegado a conocer el caso de monjes que se niegan a abordar uno por miedo a perder su celibato de forma no consensual. Lo bueno del hecho es que según recientes estudios, nada es tan eficaz como un viaje de portal a portal para ver un notable incremento en la libido de quienes pudieran haberla perdido.

Ahora bien, si no le ve problema a los roces comunitarios, quizás sí lo vea al factor comodidad. Usted tiene previsto permanecer cerca de la puerta para no hallar problemas al llegar a su parada, pero las personas que empujan desesperadas por entrar para no esperar otros 20 minutos al siguiente bus, lo arrastrarán con una fuerza sólo comparable a la de los tsunamis. Una vez en el fondo y habiendo llegado a su sitio de destino, si quiere alcanzar la salida tendrá que pugnar entre un maremagno de cuerpos que lo harán sentir en plena batalla de la película Corazón Valiente.

Respecto al tumulto, y perdón si sueno reiterativo, hay algo que no comprendo: existe un selecto, mas no honroso grupo de chóferes de bus, que adeudan a la Secretaria de Transito verdaderas millonadas por comparendos sin pagar. Los noticieros han satanizado a estos pobres baluartes de la cabrilla mostrándolos como deudores irresponsables y a la Secretaria de Transito como una regente con mano blanda a la hora de hacer cumplir la ley, pero en honor a la verdad, la mayoría de estos partes obedecen a sanciones por sobre cupo, es decir, se supone violan la ley por llevar pasajeros de pie; ahora mi pregunta: ¿Por qué no ocurre lo mismo con el protagonista de éstas líneas?, ¿qué facultad divina otorga el derecho a los busecitos rojos para poder apretujarnos y cultivar en nuestras piernas la vena varice sin temor a la ley? En vista de que nadie me da una respuesta satisfactoria, seré yo mismo quien intente resolver la duda actuando como abogado del diablo. Quizá la respuesta sea: por los lujos que brinda; pues al Cesar lo que es del Cesar, en Transmilenio no se suben a vendernos nada, estamos a salvo del shopping urbano en que a uno le encartan con cosas que jamás habría comprado, de no ser porque su vendedor es un niño que nos hace sentir culpables por vivir con la ostentosidad del salario mínimo.

También nos ha librado de soportar la emisora que gentilmente comparten los conductores de bus con sus pasajeros, que, seamos sinceros, lejana está de ser la W o Melodía Stereo. Y sumaré otras ventajas que hallo, muy a título personal, para que después no digan que me ensañé en una diatriba destructiva. Transmilenio nos brinda el entretenido espectáculo romano de personas a punto de ser guillotinadas por las puertas que se cierran a escasos centímetros tras ellas. Y aquí vale citar una hilarante frase que puede leerse sobre la trampa mortal de las puertas: “No pararse en la franja amarilla por su seguridad”. Podrá decírseles de todo, menos que no advierten del peligro. Otra frase que me resulta graciosa es: “No hable con el conductor”; ¡que lastima!, arruinaron las entretenidas tertulias literarias que solía sostener con los chóferes durante el recorrido. Y tenemos el letrero que anuncia la capacidad del bus, el cual si fuera exacto en su cálculo diría: “Pasajeros sentados, 48. Pasajeros de pie, todos los que aguanten las leyes de compresión física”.

No puedo terminar sin reconocer la constante labor de ésta empresa por sorprender a sus usuarios, puedo dar fe de ello; desde el momento aquel en que mi paciencia claudicó haciéndome preferir cualquier otro medio de trasporte, he debido utilizar el sistema en contadas tres ocasiones, y debo afirmar que en cada una de ellas me he visto sorprendido, siempre me encuentro con algo nuevo: ¡el precio del pasaje!, que tan sólo se limita a subir en igual proporción al aumento de los reclamos por parte de los usuarios. Es así que finalmente Transmilenio nos ha dado un maravilloso obsequio, la unidad ciudadana, que repetidamente aúna esfuerzos por paralizar el servicio para hacer sentir sus reclamos. La única y lamentable razón por la que estas protestas resultan poco, o nada efectivas, es muy sencilla: no logra unirse la gente en totalidad, pues las personas que aguardan en la estación contigua al lugar de la protesta, lejanas de sospechar un boicot ciudadano necesitado de más partidarios, simplemente creen que el bus, como siempre, está demorado.


Epilogo: hoy, casi tres años luego de haber escrito esto, ya tengo carro: ¡Lero, lero!

Epilogo 2: hoy casi dos semanas luego de haber escrito el primer epilogo, estrellé el carro.