miércoles, 5 de agosto de 2020

A TODOS LOS DIOSES


                                                                  (CUENTO)


En el Olimpo, hogar de los dioses de la mitología griega, se encontraban reunidos varios de ellos, Zeus, Apolo y Atenea departían sentados a la mesa. Reían comentando anécdotas sobre las ocurrencias de los mortales cuando llegó Hermes, el mensajero de los dioses, se quitó el casco y descendió de su moto, se acercó a ellos y entregó a cada uno una misiva. La leyeron extrañados y descubrieron que a todos llegó exactamente la misma. Preguntaron a Hermes si se trataba de una broma, a lo cual contestó que no, agregando que lo mismo preguntó Poseidón cuando le entregó la suya en el océano.


Mientras tanto en el Walhalla, hogar de los dioses y héroes de la mitología escandinava, Odín y Thor conversaban y bebían hidromiel mientras recordaban anécdotas de batalla. Junto a ellos, su amigo Balder, dios de la luz y la verdad, dormía en la silla como efecto de la bebida. De pronto se acercó a ellos una walkiria para despertar a Balder y entregar una carta a cada uno. La nota que era igual para los tres, les dejó extrañados. Justo en ese momento, Odín recibió una llamada de Dannae, madre de la mitología celta, quien le contó sobre una extraña carta que habían recibido ella y su amiga Kalí, diosa de la venganza en mitología hindú. Odín le contó que él había recibido la misma, y mientras ellos dos hablaban Thor hacía otro tanto, conversaba telefónicamente con su amigo el dios hindú Ghanesha, a quien la misma carta le tenía intrigado.


En otro lugar mientras tanto, Camulus, dios de la muerte en mitología celta, chateaba con Bachue y Bochica, dioses de la mitología chibcha, y con Cautha, deidad solar de la mitología etrusca; todos se contaban de las cartas, y en ese momento se conectó también Anwe, dios de dioses en la literatura Tolkien, trayendo un chisme nuevo, quien envía las cartas quiere asegurarse tanto de que sean entregadas que, diligenciaba dos al dios que tuviera más de un nombre, por ejemplo, Zeus recibió una carta como dios griego y otra a nombre de Júpiter como le llamaban los romanos, también Ades recibió otra con el nombre de Plutón, así como Cronos y Saturno recibieron dos siendo el mismo.


Mientras esto ocurría en los reinos de los dioses, en el mundo de los humanos sucedía algo. Un hombre se postraba en tierra y oraba desesperado, rogando que por lo menos uno de todos aquellos dioses a los que había escrito pidiendo un milagro hiciera algo, que al menos uno de ellos escuchara su suplica, que al menos uno, cualquiera, le ayudara a conseguir el amor de ella. 


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