domingo, 7 de agosto de 2022

TRISTEZA Y ALEGRIA

                                                       (CUENTO)


Un día la Tristeza iba aburrida por la vida, estaba cansada de sentirse así sin causa alguna, cada cosa que hacía la entristecía. Si iba a una fiesta se sentaba en el rincón a ver bailar a los demás, si veía una buena película o leía un buen libro por alguna extraña razón en su pecho había un vacío. Por supuesto tenía momentos felices, pero incluso cuando estos llegaban, sentía que faltaba algo.

Por la misma acera que caminaba la Tristeza venía la Alegría, también ella estaba aburrida, a todo lo que hacía le metía la mejor de las energías, pero siempre debía estar divirtiéndose o un extraño dolor la abatía. Tenía muchos logros, pero su dicha nunca era completa, cada vez que triunfaba en algo le entristecía no tener con quién compartir lo que conseguía.

Caminaban pensando en sus problemas cuando tropezaron, fue amor a primera vista. Era mágico lo que compartían, se complementaban como nadie más lo hacía. La Alegría hacía felices los momentos de la Tristeza, y la Tristeza hacía que su compañera no necesitara estar siempre efusiva para estar tranquila. Llegaron a ser un solo sentimiento, tanto que cuando se separaban entristecían, y al reunirse nuevamente, era infinita su alegría.

Se casaron hace siglos y jamás se ha extinguido aquel deseo que se despiertan. Su linaje es tan extenso que a diario crece su descendencia, unos se parecen a la Alegría, otros son idénticos a la Tristeza; Enamorados, así les llaman a sus hijos. Si provienes de su unión, ¿a cuál de tus dos madres te asemejas?


lunes, 11 de julio de 2022

LA ENVIDIA

                                                              (CUENTO)



El maestro se encontraba regando las plantas del jardín cuando se presentó ante él su más inquieto alumno.
 
--- Maestro, me encuentro sumamente confundido, a veces veo los logros de un compañero y creo que me alegro, pero muy en el fondo me pregunto si no es envidia lo que siento.

--- En ocasiones sentimos un deseo de recibir lo mismo que otro está mereciendo, es un anhelo lógico y no hay nada malo en trabajar por ello, el sentimiento es entonces un deseo de superación personal alentado por lo que hemos visto que logran los demás, eso se llama admiración. La envidia en cambio, es algo parecido, quizá en principio, pero a la larga muy distinto.

--- Maestro, esa es la diferencia que necesito conocer, ¿cuál vendría siendo la admiración y cual la envidia?

--- Ve a ese camino y síguelo --- dijo mientras señalaba un sendero que se anunciaba a lo lejos.

--- ¿Hasta dónde he de seguirlo?

--- Lo sabrás en su momento, ve y marcha tranquilo.
 
Y así partió el alumno por tal camino. Al cabo de cuatro horas regresó evidenciando su cansancio.
 
--- Maestro, seguí el camino tal y como dijo, pero llegado a cierto punto se convierte en un estrecho risco, no obstante, lo seguí para finalmente encontrarme con un inmenso abismo imposible de avanzar, por lo que debí volver sin encontrar algún sentido.

--- Eso es la envidia querido alumno, un camino intrincado que recorres con deseo, pero no conduce a ningún sitio.

--- ¿Y cuál vendría siendo la admiración?

--- Exactamente el mismo camino, pero teniendo como objetivo claro llegar a ese abismo.

lunes, 4 de julio de 2022

CAMINO AL TRIUNFO

                                                        (CUENTO)



Un distinguido hombre viajaba en su lujoso carruaje rumbo a un lejano reino del que había oído hablar, un lugar maravilloso llamado “El Triunfo”. Corrió la cortina de la ventana y observó por un breve instante el camino por el que marchaban, acto seguido la cerró de nuevo e indicó al cochero que le avisara en cuanto llegaran. Cerró los ojos y empezó a soñar con el lugar de su destino. Idealizó en su mente los parajes que le rodearían, los ríos que le bañarían, las personas que le habitarían y el modo en que le tratarían. Aquel debía ser el lugar más bello del planeta.
 
Sin saber cuánto tiempo duró soñando, fue despertado por el cochero. El hombre descendió dispuesto a maravillar sus ojos con aquel edén moderno, pero lo que encontró fue algo muy distinto a lo que imaginó, aquel lugar le pareció triste y vacío. Preguntó al cochero si no sentía también lo mismo, que aquel famoso reino era una decepción, pero éste dijo sonriendo: “No señor, yo lo veo completamente distinto, para mí sí es todo lo que esperaba”. El hombre incrédulo insistió, “No puede ser, ¿dónde están los bellos parajes, los ríos?”. “Allí mismo, frente a nosotros”, respondió el cochero señalando hacia donde el hombre tan solo vio un charco y dos lastimeros arboles de tronco seco.
 
“Ahh, ya entiendo lo que ocurre mi señor”, exclamó el cochero condescendiente. “Es imposible que lo viéramos igual, porque yo venía conduciendo”. “¿Eso qué tiene que ver?”, preguntó con molestia el acaudalado hombre, a lo que el cochero con algo de pena respondió, “El Triunfo se percibe distinto si somos nosotros quienes llegamos a él, de si simplemente alguien más nos lleva”.

miércoles, 22 de junio de 2022

HUYE POR TU VIDA

                                                      (CUENTO)


Corría tan de prisa que le era imposible eludir las ramas que a su paso se rompían mientras le herían el rostro, manaba sangre de su costado y la profunda herida le dolía, pero no hay tiempo de detenerse a atender heridas cuando se es perseguido por asesinos.

Sabía que su propia sangre debía estar dejándoles un imperdible rastro. Se detuvo por un segundo a considerar las posibilidades que tenía para despistarlos, quizá huyendo río abajo, o quizá rodeándoles para emboscarlos, pero esto último sería un suicidio, ellos eran más y mejor armados.

El corazón fatigado retumbaba con violencia en sus oídos, quizá se eleve así el sonido de la vida cuando evacua el cuerpo a través de un pequeño orificio. Intentó reanudar su marcha, pero las fuerzas lo abandonaron y sus piernas flaquearon. Postrado en tierra emitía desesperados respiros, tomar el aire suficiente era un suplicio.

De pronto guardó silencio repentino, cesaron de golpe sus jadeos y latidos, agudizó el oído y pudo percibir los susurros del enemigo. Imponiéndose al cansancio se incorporó para ponerse al cubierto tras un tronco. Clavó su vista en el lugar de dónde provenían los pasos disimulados y vio dos siluetas muy poco diestras.

Un repentino impulso de ira le hizo considerar la opción de atacarlos de inmediato, no permitiéndoles reaccionar podría acabarlos. Pero un segundo antes de lanzarse en pos de ellos descubrió una tercera figura que aparecía rezagada. ¿Cuántos más podrían ser? Ésta interrogante fue interrumpida cuando esa nueva persona en escena levantó su arma para apuntar en dirección a él.

Su salto instintivo precedió por medio segundo el estallar de la bala contra el árbol que resultó ser el único herido. Sin dar espera se incorporó para emprender la huida a una velocidad mayor de la requerida por los dos primeros individuos para halar sus respectivos gatillos. Tras él tronaron los disparos, pero ninguno fue capaz de impactarlo.

Su fuerza de voluntad llegó al extremo y cayó rendido al suelo, sus ganas de vivir superaban la capacidad de su cuerpo para seguirlo haciendo. Sus perseguidores no tardaron en darle alcance y estando allí tendido les vio venir mientras lamentaba el carecer de los medios para terminar con su propia vida negándoles el placer de darle fin. Llegaron a su lado y consultaron entre ellos quién debía hacer el ultimo disparo, le ignoraron por completo mientras tomaban la decisión, su ultimo sentimiento en vida fue el de ser el más humillado de los condenados, cerró los ojos y aguardó el impacto, una bala cegaría su existir, en segundos escucharía el estruendo seguido a lo que uno de los cazadores hubo dicho, “Que sea un tiro limpio, no queremos que el venado sufra”.

miércoles, 15 de junio de 2022

CITA MÉDICA

                                                         (CUENTO)



De una forma puntual aquel hombre se presentó a su cita medica, quince minutos antes de la hora indicada por el estricto sistema telefónico que le asignó ser atendido por la doctora Castillo a las 10:15 de la mañana. La sala de espera tenía ocupada la totalidad de sus sillas, cada persona ansiosa por ser atendida, ansiosa de ingresar al consultorio para exponer su dolencia a la experta en medicina. En él era distinto, su padecimiento físico no existía, no obstante, su ansiedad era la mayor de entre todas las presentes.

Aguardó en pie hasta que una de las sillas fue desocupada por el paciente que tras escuchar su nombre ingresó al consultorio. Una vez sentado el transcurrir del tiempo le pareció más largo, aguardaba con paciente desespero. Cuánto tiempo sin tocarla, cuánta dificultad para verla, después de todo sí presentaba un malestar.

Luego de los minutos que se le antojaron eternos, la enfermera pronunció su nombre indicándole su turno. Ingresó sin demora conociendo de antemano la importancia de aquellos efímeros minutos. Allí estaba ella, de pie junto al escritorio, con su bata blanca y su rostro hermoso. La sonrisa de ambos iluminó la estancia, casi tanto como lo hicieron el beso y abrazo que prosiguieron.

Rompiendo la rutina en que el paciente se desviste frente a su galeno, mutuamente y de forma desesperada se deshicieron parcialmente de sus prendas. Se entregaron uno al otro con la rabia del tiempo que no es propicio, con la ira del instinto en que poseer al otro debe ser algo no medido, de una forma tal en que la pasión asemeja un ladrón furtivo; debieron hacer el amor como si tan sólo tuvieran sexo.

Del mismo modo intempestivo que comenzó, todo terminó. Sin recibir tregua alguna por parte de los minutos inexorables debieron omitir también el abrazo postrer, aquel que reconcilia la batalla de los cuerpos con la paz de las almas. Simplemente se vistieron e intercambiaron un último beso. Ambos lo sabían, así sería. Para ella, lo exigido por su profesión; para él, lo exigido por su amor.

El paciente se detiene junto a la puerta para decir adiós y escuchar la única noticia médica que obtendría de ella. “Hoy me toca doble turno, no me esperes despierto amor”.


lunes, 6 de junio de 2022

ESA VOZ CALLADA

                                                                        (CUENTO)




Desde que tenía memoria había sido amenazado por la misteriosa voz, con un aterrador sonido de ultratumba estaba dispuesta siempre a decirle cosas al oído en el menor descuido. Descubrió entonces que la clave era nunca permitirle hablarle, por eso cantaba todo el día, tarareaba o hablaba consigo mismo a solas. En su casa siempre el radio o el televisor debían permanecer encendidos, incluso cuando se encontraba dormido, lo importante era que una voz humana o cualquier sonido opacarán la misteriosa voz.

 

Un buen día se cansó de aquello, esquizofrenia o no, era demasiado tiempo de estar huyendo y esconder cada minuto de su vida tras cualquier sonido. Decidido a poner fin a aquella persecución nefasta, llegó a casa, apagó el televisor y el radio, se calló por completó y aguardó la aparición de la misteriosa voz. Transcurrieron cinco minutos hasta que ella se manifestó, allí estaba, no era producto de su imaginación. La escuchó sin miedo y sí con fascinación, quedó maravillado, era tanto cuanto tenía por decirle su silencio. 


martes, 31 de mayo de 2022

URGENCIA

                                                              (CUENTO)


Transcurría el flujo vehicular normal de aquellas horas. Despreocupados transeúntes ignoraban a los hombres ocultos tras sus volantes, los mismos que con la mirada fija en el camino ignoraban a su vez a las personas en las aceras. De repente, absolutamente todos, caminantes y conductores, debieron abandonar el refugio de sus individualidades para fijarse en la ambulancia que se anunciaba desesperadamente.

La sirena del vehículo parecía sonar más fuerte de lo habitual y en la interpretación de su sonido parecía gritar suplicando la colaboración de los autos en frente suyo, quienes de inmediato procedían a orillarse buscando abrirle paso. En su interior, el joven conductor maniobraba con pericia sin igual, arrancando expresiones de admiración a los testigos que le veían sortear obstáculos con una destreza tan solo comparable a las escenas de acción en cine. Por su frente descendían gotas de sudor mientras escuchaba fuertemente en sus oídos el latido de su corazón. Sabía la importancia que en un momento de esos cobraban los minutos, llegar a tiempo lo era todo, una vida dependía de ello.

Consciente del que muchos podrían mal juzgarlo, optó por no restar la presión de su pie sobre el acelerador. Con cada cuadra que cruzaba sentía amar aún más su profesión, le estaba agradecido por brindarle la oportunidad de impedir que colapse un corazón, tal cosa podría ocurrirle a ella si no ve a su novio llegando a presenciar su graduación.