miércoles, 28 de marzo de 2012

GATO POR LIEBRE

(HUMOR)



Son muchos los chistes que se hacen en las redes sociales acerca de Amparo Grisales y su edad. Personalmente he resistido la tentación de sumarme a ellos porque no hallo factor de burla en la edad de una persona, pues inevitablemente todos hemos de llegar a ella, o por lo menos eso esperamos. Lo que sí se me antoja risible, es la negación a aceptar su condición de adultez extrema. Tanto se aferra a la idea de la veinteañez lejana, que tengo entendido duerme en una lata porque se cree una sardina.

Ejemplo de su obsesión, es el problema presentado con Revertrex, producto del que es su actual imagen. Un suplemento vitamínico al que el Invima señala de ser ofrecido mediante publicidad engañosa, pues acompaña imágenes de la diva con promesas de ser fuente de la eterna juventud. ¿Fuente de la eterna juventud? No fue capaz de encontrarla Indiana Jones seguro iba a hacerlo Amparo Grisales.

Cabe recalcar que, el Invima aclara: “Revretrex es un dietario que no ofrece ningún riesgo para la salud”, tan sólo están exigiendo a Intermarketing Express, empresa importadora del producto, ajustar a la normatividad sanitaria vigente toda la publicidad y etiquetas con las que se comercializa, no es más. Obvio, de estas pequeñas infracciones es inocente la Grisales, ella tan sólo está haciendo su trabajo como imagen de la marca. Así pues, esta no es una crítica, ni al producto, ni a doña Amparito. Disculpen si le digo doña, pero por más buena que esté, soy incapaz de no tratar de doña a una señora de su edad. El verdadero blanco de éste articulo, es aquella picara tirana que nos asalta a diario: la publicidad engañosa.

El reinado de la publicidad engañosa lo ostentan las mujeres. Tranquilas, no se ofendan que no son todas. Pero es publicidad engañosa cuando uno sale del bar con una mujer espectacular, digna de portada de los 14 cañonazos bailables, para encontrarse luego en el motel con una masa amorfa que tras quitarse la faja deja caer toda su fisionomía al suelo.

Los siguientes en el ranking, son los productos de tele ventas, no alguno en particular, sino el concepto general, pues la mayoría rematan sus anuncios señalando que, en caso de no vernos satisfechos con el artículo adquirido, nos garantizan la devolución total de nuestro dinero. Si eso fuera cierto, no tendría tantos amigos con supuestos mecanismos adelgazantes apiñados bajo la cama. Jamás me ha tocado el primero que me diga: “Ivancho, camine y nos tomamos algo con la plata que me devolvieron del Hyper termo faja reductor 3600HK”.

Otros reyes de la publicidad engañosa, son por supuesto, los bancos. Nos atraen con comerciales que de manera épica invitan a creer que los sueños sí pueden hacerse realidad. Pero no sé si ellos creen que el sueño promedio de un colombiano es decir emocionado: “¡¡¡Síííí, me están cobrando tremendos intereses, voy a terminar pagando 3 veces el valor de la casa durante 40 años!!!”

 Y si de engaños publicitarios se trata, no podemos dejar de lado a los políticos. Es tanto lo que ofrecen en campaña y tan solo superado por lo que incumplen ya posesionados, que yo propongo, a cada concejal, senador, alcalde, gobernador y presidente electo, apadrinarle con una persona cuya única función sea vivir susurrándole al oído: “¿Se acuerda que usted prometió esto? ¿Recuerda haber jurado no hacer aquello?” etc, etc.

Pero por mucho que nos quejemos, no queda más remedio que creer en ella, la publicidad; la única capaz de sugerirnos lo que considera mejor para nosotros. En ese honesto orden de ideas, les sugiero no dudar jamás, por ningún motivo, bajo ninguna circunstancia, y creer ciegamente, en el cartel teatral que anuncie: “¡Venga a ver a Iván Marín, reirá de principio a fin!” 

domingo, 4 de diciembre de 2011

CHARLIE ESTUVO AQUÍ


(HUMOR)



Cuando Charlie Sheen se enteró que su colega de vida díscola, Britney Spears, había venido a Colombia, pensó: “Hmm, algo muy interesante tiene que haber allá”, y de inmediato dio las coordenadas de Cartagena a su piloto. Éste último le aclaró que a la ciudad le dicen la heroica, no la heroína. Pero el actor se empeñó en viajar a la arenosa, una vez allí, hizo todo lo opuesto a su mundialmente conocida personalidad: se esforzó por mantener bajo perfil, lo cual es tan antinatural como una foto recatada de Sara Corrales.

La visita de don Charlie estuvo repleta de actitudes desconcertantes, por ejemplo: ¡no hubo orgia!, y si la hubo fue con mujeres mudas porque ninguna ha salido a contar nada. Y ni así es factible porque una muda estaría contando a punta de señas todo lo que le hicieron: ¿qué mujer va a estar con Charlie Sheen y no chicanear con eso?

¿Se imaginan la extrañeza de los escoltas al ver que no tendrían bacanal? Me los imagino diciéndole en cada esquina: “Mr Sheen, look at that girl, ¿do you want that ass?”, “No, thanks”. Charlie Sheen sin actrices porno a su alrededor es tan impactante como Diomedes Díaz llegando puntual a un concierto. El desasosiego era general, incluso los botones del hotel pegaban la oreja a la puerta de su habitación con la esperanza de escuchar aullidos de placer, y nada, lo único que alcanzaron a escuchar fue el televisor sintonizado en “Yo me llamo”, y cuentan los mismos que en alguno momento Charlie dijo: “Rafael Orozco is the best”.

Ahora bien, la otra sorpresa. ¿En qué lugar se percataron de la presencia del actor en Cartagena? No fue en un prostíbulo, no fue en una discoteca, no fue en la playa armando un bareto, no: ¡lo sorprendieron en una librería! El último lugar en que yo esperaría ver al rey de los escándalos es una librería,  primero espero encontrarme al Tino Asprilla en un retiro espiritual. ¿Qué pensamientos podían pasar por la mente de Charlie mientras ojeaba los libros?: “Este lo vi más barato en Panamericana”, “¿Quién carajos es Juan Gossain?”, “¿De verdad atravesé un continente para leer?”.

El dueño de uno de los restaurantes en los que cenó la estrella de Hollywood, aclaró el misterio del por qué realmente estaba Charlie en Colombia. Al parecer, su interés radica en la búsqueda de locaciones para una película que piensa realizar. Ahora la interrogante es: ¿será una película tipo El amor en los tiempos del cólera, o será una más por la onda de Nacho Vidal?

Lo cierto es que su corta estadía terminó, y ya confirmada su visita, no será raro que algunas señoras cuenten durante años la siguiente anécdota: “Yo sí le dije a mi marido que el de la mesa de al lado era Charlie Sheen, y el idiota ahí mismo me calló diciendo que yo no puedo ver un gringo porque ya lo creo estrella de cine, nos perdimos esa fotico”.

domingo, 27 de noviembre de 2011

BRITNEY ESTUVO AQUÍ


(HUMOR)



Hay quienes no supieron que Britney Spears estuvo en Colombia, por ejemplo, algunos noticieros ni se enteraron porque no dijeron nada. Pero sí señores, Britney estuvo en Colombia. Ella, la misma que recordamos por éxitos como: “Baby one more time”, “me caso porque estoy borracha”, “me rapo porque estoy llevada”, y “no uso calzones porque incomodan”.

Britney, la misma que canta y baila… hmmm, bueno, dejémoslo en que baila. Ella nos enseñó la importancia de no estigmatizar injustamente a los cantantes como si necesariamente todos tuvieran que saber cantar. Eso y más le debemos a esta mujer que es la aristocracia musical completa: princesa del pop, y reina del playback.

Pero con todo y eso, es una artista carismática que ha conseguido callarles la boca a todos manteniéndose vigente mucho más del tiempo del que apostaban. ¿Qué decir, por ejemplo, del portal de Internet que hace años abrió las apuestas sobre cuánto tiempo de vida le daban antes de que se suicidara? Afortunadamente creo que ella misma ingresó a dicha pagina a leer lo que decían, fue entonces cuando decidió sumarse a la polla y dijo: “ni mierda, no me mato y así yo gano la apuesta”.

Ha sido tal la influencia social de Britney en la última década, que tan solo en Colombia, muchas madres adolescentes bautizaron a sus hijas como: Britney Yadira, Britney Tatiana, Britney Yurley. Fenómeno que se replica en Japón donde abundan las Britney Kaoris, o en Sudáfrica, donde no es raro conocer una Britney Madtumbu. Por eso, gústele a quien le guste, Spears es una toda una diva, con el perdón de Amparo Grisales que alega haber patentado el término y le da rabia cuando se emplea para referirse a alguien distinto a ella.

Yo confieso que me enamoré de Britney desde que la vi con su faldita colegiala cantando Baby One more time. Después fueron no pocas las ocasiones en que estando con mujeres en la intimidad, soñaba con que alguna de ellas me dijera: “Oops I did it again”. Y siempre me puse ansioso previo al estreno de sus videos, pues en cada uno parecía ponerse la meta de salir más arrechante que el anterior.

Por ese inmenso amor que alguna vez le tuve, me angustié cuando supe de su visita a nuestro país. Lo primero que pensé fue: Britney, tú estás en rehabilitación, Colombia puede hacerte tanto daño como a un diabético entrar a Dunkin Donuts. También me pregunté si tu frágil flora intestinal sería capaz de hacerle frente a los peligros de una bandeja paisa. Y me aterró sobre todo, la idea de que te pusieran a Farina como telonera. Mejor dicho, fueron tantas mis angustias que consideré seriamente la posibilidad de postularme como guardia personal durante tu estadía, pero entonces recordé que un guardaespaldas te demandó por acoso sexual y renuncié a la idea, porque si hay algo que no quiero, es que me veas como un simple objeto para satisfacer tus más bajos deseos carnales. No obstante, sí pensé en asistir como espectador a tu concierto, pero entonces ocurrió que me contrataron para un show en Popayán y no pude rehusarme, pues los payaneses prometieron tratarme como si yo mismo fuera Britney Spears.

Claro está, hoy ya con cabeza fría, me alegra no haber ido a verte, pues si bien es cierto que me cuentan fue un espectáculo digno de ti, también lo es que contó con uno que otro lunar. Por ejemplo, dicen que te vieron gordita, no taaaaaanto como Cristina Aguilera, pero me habría desencantado con algo menos que tu cuerpo en el video de Toxic. También tuviste de telonero a Howie D de los Backstreetboys, pero solo a él sin el resto de ellos, y esa debe ser una sensación tan incompleta como los Pimpinela haciendo de solistas. Para acabar de completar, a Howie lo acompañó en el escenario Estefany Cayo, la actriz de la novela El Secretario, y el qué tan buena o mala cantante sea me tiene sin cuidado, pero me ofende de sobre manera saber que la muy sinvergüenza osó subirse vestida con un abrigo, ¡¿qué gracia tiene eso?! Deberían decretar pena capital para la mujer que estando buena no muestre sus bondades. Y como colmo de las decepciones, interpretaste I`m Slave for you, ¡pero sin orgia!, no sé en tu país, pero aquí en Colombia, eso entra en la categoría de hurto agravado.

Eso sí, no quiero ser injusto, por eso también hablaré de las cosas positivas que tuvo tu visita. Primero que todo, el simple hecho de que hayas venido abre las puertas a la esperanza de que otras estrellas pop se animen a venir, puede ocurrir que Madonna en 20 años incluya a Colombia dentro de su tour Canitas pop. Tampoco descarto la posibilidad de que Michael Jackson presente aquí su tan esperado This is it un vez que resucite. Otra cosa buena fue que dijiste “¡Hello Colombia!”, ya con que no hayas dicho Bolivia me doy por bien servido. Y por último, no hubo disturbios durante tu presentación, claro que, admitámoslo, ¿qué disturbio podría haber, que decidieran encenderse a punta de Sparkies? Disturbios en un concierto de Britney Spears sería como una hinchada de barras bravas en un torneo de ajedrez.

Viniste, pecaste, rezaste y empataste. Muchas gracias por tu visita. Te deseo los mejores éxitos en tu carrera, y para una próxima ocasión, te propongo un trato: yo voy a una fecha del Femme Fatale Tour, siempre y cuando tú primero asistas a una presentación de mi show Gózatelo Planchando.

sábado, 8 de octubre de 2011

LA BODA DE LA DUQUESA

                                           (HUMOR)



Esta Semana contrajo nupcias la Duquesa de Alba. No estamos hablando de una boda más del montón, ésta no otra de las tantas protagonizadas por la monarquía con presupuestos dignos de película de Hollywood, no señor, ésta tiene un ingrediente bastante llamativo: la distinguida novia cuenta con la medio bobadita de 85 años, lo cual nos plantea la pregunta de qué tan serio resulta en un caso como éste, el juramento de amor eterno, teniendo en cuenta que, admitámoslo, la eternidad ya la tiene a la vuelta de la esquina.

Sin ánimo de ser cruel, una boda a esta edad nos sugiere ciertas particularidades. Partamos de esto, ella tiene 85 años, y su ahora marido, Alfonso Díez, es 25 años menor que ella. ¡Ojo!, 25 años menor que ella, ¿pero siendo un hombre de 60 años podemos tildarla de asalta cunas? Admitámoslo, por más que lo consiguió con un cuarto de siglo menos, no podemos decir que sea exactamente una vieja sardinera. ¿O alguien de 60 años es válido para la consabida frase de Alejandra Azcarate: “Un pollo al año no hace daño”?

Muchas cosas deben resultar extrañas de contraer nupcias a esa edad, por ejemplo, ¿el sacerdote no habrá tenido que contener la risa al momento de decir: “hasta que la muerte los separe”? De haber sido yo el cura, habría dicho: “Los declaro marido y mujer hasta – miro el reloj – dentro de un ratico”.

Espero que el novio se lo haya pensado muy bien al momento de jurarle su fidelidad en la salud y en la enfermedad, porque en la salud lo que se dice salud, no creo que vaya tener mucha oportunidad de demostrársela. Y conste que no soy solo yo quien lo afirma, mi amigo y colega, Nelson Polania, dijo: “Si yo me casara a los 85, no habría vals, sino minuto de silencio”.

Espero también que todos los invitados hayan sido lo suficientemente previsivos de pasar a comprar sus respectivos regalos en la droguería más cercana. Es bueno que en la luna de miel el marido tenga a la mano cualquier cosa que pudiera hacer falta en una caso de emergencia: “Oh mi amor, ¿qué pasa, tu corazón, te está doliendo?, tranquila que aquí tengo la Hidroclorotiazida que nos regaló el príncipe de Asturias”.

No ha faltado por supuesto el malintencionado diciendo que Alfonso Diez se casa por interés, pero yo salgo en su defensa. Primero que todo, don Alfonso no es cualquier plebeyo pintado en la pared, no señor, es un muy distinguido funcionario de Estado, es decir, él sí tenía cómo pagar la tanqueada cuando salían en la limosina de ella. Segundo, y esto lo digo con todo respeto, pero, sincerémonos, ¿ustedes han visto fotos de la duquesa? ¿Por más trepador que fuera, qué interés va poder tener este hombre que sea superior a la impresión que causa ella teniéndola de frente?, a menos que sea curador de un museo o taxidermista, ahí no hay segundas intenciones.

Y tercer argumento de mi defensa al pobre don Alfonso: el nombre de la duquesa es Cayetana, nombre que sugiere cualquier cosa, menos realeza, es decir que él debe aguantarse la risa a la hora de decirle todo cariñoso: “¿quén es uno Cayetana helmosha?”. Pero eso es lo de menos, el problema es que su nombre nobiliario completo es: “María del Rosario Cayetana Paloma Alfonsa Victoria Eugenia Fernanda Teresa Francisca de Paula Lourdes Antonia Josefa Fausta Rita Castor Dorotea Santa Esperanza Fitz-James Stuart y de Silva Falcó y Gurtubay”. ¿Han visto que cuando uno está bravo con la pareja la llama por el nombre completo… qué tal que este pobre quiera hacer lo mismo?: “¡¡¡María del Rosario Cayetana Paloma Alfonsa Victoria Eugenia Fernanda Teresa Francisca de Paula Lourdes Antonia Josefa Fausta Rita Castor Dorotea Santa Esperanza Fitz-James Stuart y de Silva Falcó y Gurtubay venga para acá carajo!!!”… Para cuándo termine de decirlo ya se le habrá olvidado por qué estaba bravo. O el problema adicional, ¿se imaginan donde a ella le dé por pedirle un acróstico? Es decir, si este hombre tiene algún tipo de interés oculto pero es capaz de lidiar con ese nombre, se merece obtener lo que sea que quiere.

Para concluir quiero decir que, con todo y lo risible que parezca la situación de esta pareja, confieso que a esa edad espero dos cosas: verme con mi esposa igual de felices a como se ven ellos, y que mi mujer luzca, no como la Duquesa, pero sí como Amparo Grisales.

miércoles, 27 de julio de 2011

MUNDIAL SUB 20

                                         (HUMOR)



Por fin lo descubrimos, el secreto para que Colombia vuelva a estar en un mundial, es ser los anfitriones. Pero les contaré un secreto que la prensa se ha esforzado por evitar que salga a la luz: Incluso siendo el país sede, la FIFA tenía sus dudas sobre dejarnos jugar. Finalmente fue la selección femenina la que intercedió por la de varones y nos permitieron hacer parte del certamen.

Pero lo que se nos vino encima fue una responsabilidad muy grande, debemos albergar 24 selecciones de los 5 continentes. Será un muy estresante mes durante el que todos los ciudadanos de bien debemos obrar como policías cívicos, y en cuanto identifiquemos a alguien con acento extranjero, brindarle protección camuflada. Ejemplo, si vemos que en la calle alguien aborda a un francés con la expresión: “Mono, 100 pesos pa un pan”, de inmediato saltemos sobre esa persona dándole los 100 pesos nosotros, y de paso acompañémoslo a realizar la compra para saber en dónde es que aún se consigue pan de 100. Segundo ejemplo, si vemos que a un Camerunés lo llevan fuertemente abrazado dos hombres con cachuchas representativas de la cultura local, es hora de que empecemos a gritar: “¡¡Esos ñeros quieren robar al africano!!”

¿Por qué debemos tomarnos tantas molestias? Porque se espera que recibamos unos 350.000 visitantes de todo el mundo, y como artista, soy un convencido de las bondades convocatorias del vox populi. No nos conviene tener por ahí regadas en el globo terráqueo a 350.000 bocas rajando de la inseguridad colombiana. Ahí sí no nos vuelve a visitar ni un delegado de la Cruz Roja Internacional.

Hago entonces un llamado a la comunidad para que cobijemos con buenas intenciones a toda persona con acento extraño. Yo sé que la labor no es nada fácil, brindar un ambiente de absoluta calma a los turistas requerirá esfuerzos tales como: esconder todas las ediciones de diarios como “EL Espacio” o “El Qhubo”; si en las noticias muestran la toma guerrillera a un pueblo, convencerlos de que esa destrucción tan sólo es parte de los efectos especiales de una película que lleva 50 años rodándose en Colombia; y si canaleando desprevenidamente sintonizan “Especiales Pirry” o “Séptimo Día”, pues ya dejemos de fingir porque nos pillaron.

Lo cierto es que en las 8 ciudades sedes del mundial, desde ya se han adoptado medidas de seguridad que garanticen el normal desarrollo de las justas deportivas:

La primera medida de seguridad es que, al ser un mundial sub 20, los padres encierren a sus hijas en edad de merecer, porque con tanto futbolista adolescente no sabemos qué pueda pasar.

Para que no se preocupen al ver un experto antiexplosivos en el estadio, encima de su habitual traje blindado le pondrán el disfraz de “Bambuco”, el guacamayo mascota oficial del mundial.

A los que aterricen en Bogotá les asignarán un psicólogo que los tranquilice y expliqué que la destrucción de la Avenida 26 es obra de los Nule y no de Al Qaeda.

Para que nuestros visitantes no se sientan inseguros, al llegar se les regalará el libro de autoayuda de Walter Rizo: “Venciendo la inseguridad”.

En los centros comerciales los celadores aprenderán a decir en por lo menos 8 idiomas diferentes: “me deja ver la maleta”.

Si un extranjero reporta un robo al 123, el gobierno le devolverá… no la plata pero si la llamada para que no gaste minutos.

A los que visitan Medellín se les dará una copia del video de doña Gloria en el metro cable para que sepan a lo que se atienen y después no digan que no se les advirtió.

A los seguidores argentinos hinchas de River, se les prohibirá visitar Cartagena, para evitarles dolores de cabeza cuando les quieran mostrar ‘Boca grande”.

Los clubes nocturnos serán vigilados día y noche. Aunque aquí entre nos, no sé para qué cuidar un club nocturno en el día.

Y se tendrán carteles por todas las ciudades, advirtiendo sobre las propiedades del jugo de guayaba con una frase que diga: “te queremos en la cancha, no en el baño”.

viernes, 1 de julio de 2011

MICHAEL JACKSON Y SU CHIMPANCE

                                         (HUMOR)




Sobre Michael Jackson se han hecho todo tipo de programas, pero a dos años de su muerte, Animal Planet lanzó el más original de los documentales en torno a la vida del rey del pop. El especial se centra en el amor de Michael por los animales, y en particular, en su relación con Bubbles, un chimpancé al que en su momento llamó, su mejor amigo. Es decir, Tarzán no ha sido el único en tener a un simio como mano derecha.

El documental cuenta que desde muy niño, Michael halló en los animales una forma de llenar el vacío afectivo del que era víctima por culpa de su padre, don Joe Jackson, quien por su tiranía vendría siendo como un Señor Burns negro. Es así que el pequeño Michael, a falta de amigos, coleccionaba ratas. Llegó a tener 13 ratas que compartían con él en su habitación. Imagínense la necesidad tan hijuemadre de cariño. Desde allí empezaron sus problemas. Nadie en su sano juicio quiere ser amigo de una rata, es más, las tortugas ninja le dirigían la palabra a Splinter sólo porque él era capaz de cascarlas, de lo contrario, lo habrían echado a escobazos de sus vidas. Repito, nadie quiere ser amigo de una rata, la prueba fehaciente es que a Samuel Moreno ya pocos le dirigen el saludo.

Fue tanto el amor de Michael por las ratas, que su canción “Ben”, es dedicada a una rata. Increíble, una canción tan bonita, ganadora de un Globo de Oro, nominada al premio Oscar, ¡¿y dedicada a una puerca rata?! Eso sería como dedicarle la canción de Titanic a un chigüiro.

Con el paso del tiempo y las amplias posibilidades que el dinero permite, Michael fue haciéndose a víboras, tigres, elefantes y otros animales en su rancho Neverland, pero ninguno ocupó un lugar tan privilegiado como su chimpancé, quien por más descabellado que suene, lo acompañó en múltiples giras; es decir, ese maldito mico tiene acumuladas más millas de vuelo que yo. Bubbles también fue invitado a varios programas de televisión, en los que descrestó haciendo gracias tales como imitar el moonwalk al estilo primate.

El documental muestra por igual la forma en que Michael y Bubbles se distanciaron por culpa del extraño comportamiento de uno de ellos. En honor a la verdad, el programa dice que a medida que crecía, Bubbles fue haciéndose más inquieto y agresivo, motivo por el que Michael tendría que haberlo marginado, pero yo sospecho que fue el miquito quien al ver las locuras de su amo, optó por hacerse el loco para que lo metieran en la seguridad de una jaula.

No les contaré en qué termina y qué concluye el especial, en ese aspecto los invito a esperar la segura repetición. Pero si Animal Planet es capaz de lanzar un documental con tan particular temática, aquí les dejo algunas sugerencias de otros especiales que podrían realizar sobre famosos y sus mascotas:

Así como hicieron “Michael y su chimpancé”, sería perfecto que lanzaran uno llamado: “El tino y su anaconda”.

En cócteles y reuniones sociales tenemos el hábitat perfecto para rodar un especial: "Los lagartos también toman Whiskey".

Uno muy sensual sería, “Sofía Vergara y sus perritos”… Siempre los lleva sujetos porque son lo más de juguetones, viven causando estragos en la alfombra roja.

Deberían lanzar uno sobre el dueño de Playboy y alguna de sus tantas novias, su titulo sería digno de una fabula de Esopo: “El marrano y la coneja”.

También podrían sacar uno muy revolucionario, que lleve por título: “Fidel Castro y su Huguito faldero”.

Tras todas sus infidelidades descubiertas, Tiger Woods podría ser la competencia a César Millán y lanzar un programa llamado: “El encantador de perras”.

Y uno con rating fijo, sería el documental romántico que cuente la historia de Piqué y Shakira. Que lo titulen: “Danza con lobas”... por la canción, ahora no es se emputen por el chiste... y con los que se emputen porque no lo entendieron, grabemos el documental: "Los Plateros y yo"... Fijo ese tampoco lo entendieron. Mejor cierro el blog.

lunes, 27 de junio de 2011

RIVER PLATE, LOS GRANDES TAMBIÉN LLORAN

                                         (HUMOR)




Los mayas anunciaron el final del mundo para el 2012, y todo parece indicar que la profecía ha de cumplirse, pues el poderoso River Plate descendió a la B, y para los entendidos del futbol, eso es augurio del apocalipsis. El encargado de darle la estocada final fue el Belgrano de Córdoba, un equipo humilde que a partir de ahora tendrá con qué chicanear: “No somos de los que llegan a las finales, pero sí de los que joden a los grandes”, dirán con orgullo sus hinchas durante generaciones. Puesto en proporciones históricas, es como si el Real Cartagena goleara al Manchester United.

Una vez terminado este partido lapidario, la fanaticada del River se dejó venir con toda, hubo heridos por doquier, disturbios dignos del bogotazo, fueron necesarios 2.200 policías para contener la ira de los dolidos hinchas. Eso demuestra que Colombia cohabita en mayor armonía con la derrota, por ejemplo, el Atlético Bucaramanga descendió y no vimos una horda de santandereanos arrechos acabando con todo.

El River, también conocido como “Los Millonarios”, nos pone a reflexionar sobre el peligro de darle dicho calificativo a un equipo, bien sea por nombre oficial, o por apodo, pues los dos “Millonarios” que conocemos están más arruinados que inversionista de DMG. Veamos los casos: Nuestro Millonarios colombiano, por ejemplo, tuvo que optar por darles acciones a sus propios hinchas, y para uno estar dispuesto a tener por socios a la crema y nata de los comandos azules, es porque está un tantin necesitado. Y como si aquello no fuera suficiente, meten en su junta directiva a Nohemí Sanín. “¿¡Nohemí Sanín?! ¿La misma del comercial donde nombraba a toda esa gente que no votó por ella?” Sí señores, la misma, la que en urnas escasamente cuenta con el prestigio de haberle ganado una consulta interna a Andrés Felipe Arias, lo cual es como jactarse de ganarle un test de cultura general a la recordada Señorita Antioquia. Y rematando el peligro de llamarse Millonarios, tenemos que el River viene en la peor de sus rachas económicas, están tan pobres que la sociedad protectora de animales optó por quitarles la mascota para que no aguantara hambre.

Es así que el River se despide de la primera división haciendo honor a su estadio, pues se va dejando en sus seguidores una decepción Monumental. Pero como siempre, el dolor de unos, es la dicha de otros, pues cuentan las malas lenguas que Maradona estuvo a punto de salir a correr desnudo por el obelisco como parte de una celebración que tiene reprimida desde el mundial. No lo hizo porque le dijeron que por esos lados andaba Batistuta, y como cada que se ven se saludan de beso, le pareció que hacerlo en bola podría verse ya muy comprometedor.

Esos son los ires y venires del futbol, no hay campeón que dure cien años ni liga que lo soporte. Así que no os preocupéis amigo river platense, quizás yo no sea maya, pero también hago predicciones, y auguro que muy pronto estarán de nuevo en la A. Y hablando de los mayas, como empecé este post citando su apocalíptica predicción, no quiero despedirme dejando en sus corazones el temor infundado por lo que pudiera parecer la confirmación del fin del mundo; así es que enumeraré a continuación unas sorpresas más que tendrían que presentarse en materia futbolística para que ahí sí pensáramos en el Armagedón:

Para que el mundo de verdad se acabara, Messi tendría que aprender lo que es vivir con un salario mínimo.

Los narradores colombianos tendrían que transmitir un partido sin gritar ni una vez.

Guatemala tendría que clasificar al mundial.

El Chigüiro Benítez tendría que lanzar un calendario erótico.

Las porristas del Atlético Nacional tendrían que ser feas.

David Beckham tendría que verse horrible en una foto. (Eso, por lo menos para ellas sería el fin del mundo).

Uno tendría que ir a un estadio y salir sin haber escuchado un solo hijueputazo. (Cosa imposible, incluso para un sordo, porque en el estadio se lo hacen oír como sea).

Y Millonarios tendría que volver a ser campeón. (¡Ojo!, no estoy diciendo que no pueda suceder, es más, sé que pasará, sólo que cuando por fin ocurra, al otro día cae el meteorito).