domingo, 16 de noviembre de 2014

PROFESIONALES A LA CARRERA

(HUMOR)



El fin de año se acerca a pasos agigantados, y son muchos los jóvenes que de cara a un futuro laboral incierto, se encuentran sin poder definir aún esa alternativa profesional por la cual optar. Con un gobierno donde el trabajo ve cada vez más reducida su oferta, pero nunca su demanda, he aquí algunas recomendaciones de las carreras profesionales con mayor campo de acción en nuestro país.  

Estudie para ser mesero con énfasis negociador, en La Habana hay una mesa que al parecer seguirá servida y con necesidad de atención durante otros 2 años.

Estudie meteorología, con énfasis en variante infantil inesperada, lo cual le permitirá trabajar en el IDEAM culpando al fenómeno del niño de cada pronóstico desacertado.

Estudie con Álvaro Uribe matemáticas expresidenciales, aprenda a resolver todo tipo de problema dibujando una tangente por la cual salirse.

Los interesados en el modelaje no deben dejar de asistir a los seminarios impartidos por Gustavo Petro, de quien se dice es un alcalde modelo.

Otra opción interesante es estudiar negocios internacionales con la DEA, hay quienes negociaron con ella y se fueron del país con todos los gastos de estadía pagos.

El curso de educación física el próximo año será impartido por los miles de desamparados por el gobierno, personas que han demostrado tener la mayor capacidad de resistencia física en el país.

Si tiene aptitudes teatrales no dude en inscribirse como Panelista de Laura Bozzo, sus montajes siguen sorprendiendo a los mismos productores del programa.

En caso de estudiar medicina, le recomendamos hacer un curso de refuerzo con el Indio Amazónico, arte alterno muy eficaz para algunas de las 579.000 cosas que no cubre el POS.

La federación colombiana de fútbol ofrece por estos días una magistral cátedra de cálculo y economía con énfasis en magia, para no colgarse jamás con el pago mensual de José Néstor Pekerman.

Estudie historia universal inédita con la actual señorita Huila, quien le contará datos tan sorprendentes como que Mandela fundó el reinado nacional de belleza y Mahatma Gandhi el Miss Tanga Internacional.

James Rodríguez debatirá el mito sobre la importancia del uso de la corbata, enseñándonos el ascenso meteórico que se logra sabiendo usar unos buenos calzoncillos.

Las directivas de Transmilenio en todas sus estaciones otorgarán acreditaciones de asistente a la ponencia diaria: “Cómo perder el miedo a que se lo restrieguen en público”.

Los buses del SITP brindarán capacitación para pilotos de avión con millaje terrestre, usted maneja en tierra pero pone a todos sus pasajeros y demás conductores a volar de la piedra.

Estudie Pablo Escobarsismo. Sea un experto en el legendario capo y publique su propio libro contando otra nueva verdad acerca de su caída.

Y no puede perderse el ciclo de conversatorios sobre las bondades de huir del país a tiempo, están confirmados: Sandra Morelli, Andrés Felipe Arias y Luís Carlos Restrepo. Todas las charlas serán vía Skype.

En ultimas, le recomendamos estudiar lo que quiera, pero por favor prepárese, este país necesita a personas como usted que aún les gusta leer.

domingo, 20 de abril de 2014

COLOMBIANOS SOMOS 2

(HUMOR)


En la entrega anterior empecé a desgranar la compleja mazorca del comportamiento colombiano. En vista de que el tema tuvo tan buena aceptación, y que para ésta ocasión no tenían otro mejor, decidí seguir escarbando en lo que hay detrás de cada extraño comportamiento de nuestra raza.

¿En qué otro lugar del mundo se tiene por costumbre realizar una exposición de intestino en el pasillo de un bus con el único fin de despertar la solidaridad en los ciudadanos? …¡En ninguno!, únicamente en Colombia los desprevenidos pasajeros somos víctimas de éste espectáculo desagradable, en el que utilizando el mismo ‘modus operandi’ de un suicida palestino, el terrorista del exhibicionismo criollo descubre su estomago con el fin de mostrar el explosivo mortal para nuestra bilis. Y el terror se eleva a otro nivel cuando no contentos con mostrar la chamba, muy cortésmente nos invitan a tocarla para comprobar que no es un efecto de maquillaje… sé de una señora que metió el dedo.

¿En qué otro país del mundo se tiene por costumbre llevar un bus con treinta personas a esperar un familiar que viene de otro país? … Me atrevo a afirmar que solamente en Colombia hacemos colapsar las terminales aéreas con una parranda de muchachitos corriendo por los pasillos, de viejitos arropados hasta las orejas y de borrachos haciéndose los graciosos para mitigar el retraso del vuelo. Lo triste es que el único sentimiento que mueve a esta cuadrilla de colombianos a esperar al familiar en cuestión, es pretender que este se conmueva con su presencia y les dé los mejores regalos.

¿En qué otro país del mundo los conductores protegen su vehículo contra cualquier desastre con el tradicional ‘detente’ paisa (Escapulario amarrado en el pedal del freno) y el zapatico del hijo mayor en el espejo retrovisor de la mitad? …¡En ninguno! Solamente en Colombia los conductores prefieren depositar su confianza en estos dos símbolos ancestrales, que en una aseguradora seria; y en el caso hipotético de que la mística estrategia llegara a fallar y le ocurriera alguna desgracia al conductor o al vehículo, la explicación colombiana sería que no se le renovó a tiempo la bendición en la iglesia de Chiquinquirá, o una  de sus múltiples sucursales.

¿En qué otro país se somete a los seres humanos a incomodas agonías basados en argumentaciones sin ningún soporte científico?... ¡En Colombia! El paradisíaco edén en que un niño debe soportar con valerosa actitud de mártir la inmensa cantidad de grados centígrados ofrecidos por nuestra tierra caliente, sin la más mínima posibilidad de sumergirse en la refrescante piscina, sólo porque mamá ordena esperar por lo menos una hora mientras reposa el desayuno. Ahhhh, qué envidia esos niños holandeses que se sumergen al agua con cloro acabando de degustar un buen calentao.

¿En qué otra parte de éste inmenso globo terráqueo puede verse que la totalidad entera de la población posea avanzados conocimientos médicos sin jamás haber pisado el aula de una clase dictada por un galeno?... ¡En absolutamente ningún sitio que no sea Colombia!, único país en que sin importar cuál sea la dolencia que usted padezca, siempre podrá contar con la opinión experta de cualquier pariente o vecino recomendándole algo que es bendito pa´ ese dolor.

¿En qué otra parte del mundo podríamos encontrar el fenómeno de todo un barrio reunido en torno a un muñeco que se incendia durante los últimos minutos del año que termina? …¡Solo en Colombia!, o quizá también en una que otra comunidad tribal africana, pero de seguro ninguna tribu aborigen sigue con tanta religiosidad el ritual de vestir al muñeco con las prendas del abuelito, y mucho menos la de organizar una campaña sólo comparable a las mejores épocas de ‘La Teletón’, con el fin de conseguir la financiación que permita rellenar las entrañas del muñeco con todas las modalidades ofrecidas por el ahora mercado negro de la pólvora.

¿Y en qué otro lugar del mundo las autoridades tienen por costumbre divertirse inventando trámites que únicamente sirven para hacer perder un valioso día a los ciudadanos? …bueno, seamos objetivos y consideremos que quizás en unos cuantos, pero no dañemos el sentido que llevan estas dos columnas y digamos que en ¡ninguno!, solamente en Colombia se somete a la población a la flagelación, por ejemplo, del certificado del DAS. La infraestructura dispuesta para dicho trámite no tiene nada que envidiarle a la implementada en la feria de ganado para subastar animales; después de soportar un día de filas eternas y ausencia de amabilidad por parte de los funcionarios; al igual que las reses, nuestro premio es un sello, que ni a ellas, ni a nosotros, nos sirven para nada.

Hasta aquí esta entrega de ‘Colombianos somos’, pero escribo estas últimas líneas con la esperanza de que este pequeño análisis de nuestra raza halle tierra fértil en las nuevas generaciones, y se convierta en semilla de la evolución colombiana.   

viernes, 28 de marzo de 2014

COLOMBIANOS SOMOS 1

(HUMOR)



Los colombianos somos una raza única, extraña pero única. Sin lugar a dudas un colombiano sobresale en cualquier parte del mundo, bien sea porque toma fotos por igual, tanto a todo lo que se mueva, como a lo que se quede quieto; o porque es el único que aplaude cuando el avión aterriza (Créanme, a pesar de las muchas burlas al respecto, hay quienes aún lo hacen). Por eso, durante mis ratos de ocio realicé una investigación exhaustiva intentando determinar qué es lo que hace tan diferentes a los colombianos, y cuál es la raíz de dichos comportamientos, que paradójicamente, nos hacen encantadores.

¿A qué otro atrevido escultor en el mundo se le habría ocurrió rendirle culto a la tantas veces discriminada obesidad femenina?... ¡A ninguno!, solamente al muy colombiano Fernando Botero, quien seguramente tenía bien grabado en su disco duro, el cuento de que ser gordo es ser ‘alentado’, que uno tiene que comer de todo lo que le den, y que botar la comida es pecado.  

¿A qué joven enamorado en el mundo se le ocurre dedicar una canción por teléfono?... ¡A ninguno!, solamente a un colombiano cobarde. Sí, cobarde, porque la poca tolerancia de los padres colombianos vuelve a sus hijos prisioneros del miedo, evasores del fracaso. Un tipo que pone una canción por teléfono está delegando a una incómoda bocina telefónica lo que él tendría que estar haciendo en persona. Una mujer inteligente debería colgarle de por vida, ya que un tipo con estas características terminará colgado, con la factura del teléfono.     

¿A qué otra familia en el mundo se le ocurre hacer un paseo de olla a un charco exponiéndose a todos los peligros e incomodidades habidas que ofrece el hábitat?... ¡A ninguna!, solo a una familia colombiana, que cree que disfrutar de la naturaleza es ir a sufrir por cuenta del clima y los mosquitos. Los paseos de olla son motivados sin lugar a dudas por el espíritu de aventurero frustrado que vive en todos nosotros, por esto el programa incluye la búsqueda del lugar de campamento, la búsqueda de la leña, y la búsqueda de los niños que desaparecen bajo las aguas del peligroso charco. Uno jamás ve a una familia gringa apostada a orillas del río Hudson preparando un ajiaco, y si los ve, ¿qué creen que son? Inmigrantes colombianos.

¿En qué país del mundo se tiene por costumbre trasladar las fiestas de fin de año a las vías públicas?... ¡En ninguno!, solamente aquí, y todo porque los padres colombianos no fueron entrenados para darles afecto a sus hijos, sino para trabajar. Esta carencia afectiva genera – o más bien degenera - en el colombiano, una constante necesidad de reconocimiento. Al colombiano no le sirve matar un marrano si el resto de sus vecinos no se da cuenta, no le sirve darle un carro a control remoto a su hijo si éste no lo puede enseñar a los demás niños de la cuadra para que se mueran de la cochina envidia.

¿En qué otro país del mundo se deposita con tanta avidez la semilla de la avaricia en un niño?... ¡En ninguno más! Cuando en una piñata el pequeño infante muestra orgulloso el botín que consta de 5 canicas, 13 confites, una perinola, 8 vaqueros, 7 soldados, 4 indios, - porque solo en las piñatas soldados e indios conviven sin problema - dos ciclistas, dos carritos, un avión, tres bombitas inflables, un rompecabezas y una alcancía sin hueco… para tan sólo obtener por parte de su madre la instrucción: “vaya papito y coja más”.

¿En qué otra parte podrá encontrarse un modo de aliviar el dolor infringiendo más del mismo?... ¡en ninguna sino en Colombia!, patria especializada en callar el llanto de los niños con la tajante expresión: “Deje de llorar o le pego para que berrie por algo”.

De igual manera tan solo en suelo colombiano ocurre que los niños forjen temple y carácter mediante juegos dedicados a hacernos entender el maltrato físico como un sano divertimento. Dicho sea el caso del consabido “gafiado” - también llamado “cuca patada” o “virgo pata”, dependiendo la región - “los ponchados”, o el traumático “pico botella”, nefasto juego que puede llegar a ser el peor de todos cuando la penitencia en cuestión determina que el primer beso de nuestra vida sea dado a la niña de brackets fabricados con alambre de púas.

En la próxima entrega profundizaré aún más en esta investigación sobre nuestro pueblo, una especie cuya una de sus más evidentes características radica en el ego, aquel que nos hace encabezar una columna diciendo: “Los colombianos somos una raza única”… como si las demás tuvieran el ombligo en una axila.