miércoles, 4 de enero de 2012

REBUSQUE, BENDITO REBUSQUE


(HUMOR)



Yo empecé el año con mucho optimismo, ni los Mayas con sus presagios pueden mellar mi entusiasmo. Eso sí, mi optimismo no me hace perder la proporción de las cosas, soy consciente de que en materia económica la cosa está dura. No sé cómo estarán los otros gremios, pero en mi campo, la comedia, la única carcajada que he conseguido arrancar durante los últimos meses, es la que emiten los clientes en cuanto ven la cotización de mis servicios. Es ahora cuando recuerdo las palabras de mis tías: “mijo, tenga una profesión de verdad, no eso de andar por ahí haciendo chistecitos”. Antes las ignoraba, pero como ahora tengo bebe en camino, creo que ha llegado el momento de ceder y buscar algo a lo cual dedicarme de manera alterna (ojo, dije alterna, ni crean tías que voy a dejar los chistecitos). Pero como en Colombia la principal fuente de empleo es el sub empleo, he inventado algunas originales formas de rebusque. A continuación les comparto mis ideas, con la esperanza de que sean honestos y me den una pequeña comisión si deciden llevar a cabo algunas de ellas.

Rescatista vehicular: Ubique su oficina frente a uno de los descomunales huecos de las calles de su ciudad (en todas hay). Aguarde pacientemente, y tarde o temprano, verá cómo hacia el interior de aquel cañón urbano se precipita un Renault viejito. Es en ese momento cuando usted saltará como chulo a la carroña ofreciéndose para rescatar el damnificado automotor a cambio de una módica cuota.

Conta vendedores: Así como existe el noble oficio de los que parados en una esquina le dicen a los choferes de bus hace cuánto pasó el anterior de la misma ruta, se me ocurre que podría haber, en cada bus, alguien que contabilice y le avise a los que se suben a vender, hace cuánto estuvo en el mismo vehiculo uno de sus colegas, de esa forma los usuarios no se verían saturados con tanto chicle, maní, caramelo, incienso.

Asistente de barre puentes: Ya existe el profesional dedicado a barrer los puentes peatonales y cobrar unas moneditas a los transeúntes por mantener inmaculado el sendero peatonal. Si nos fijamos bien, hay algo que les hace falta. Todos tienen la escoba, pero ninguno el recogedor, por eso siempre que una pasa, ellos tienen el montoncito de tierra a sus pies. Así que, por una pequeña comisión sobre las propinas, usted puede ser quien sostenga el recogedor para que en cuanto terminen de barrer no se queden encartados con la mugre.

Vendedor de minutos desestresantes: La venta de minutos a celular ya está demasiado competida, ¿pero cuánta gente no hay con problemas que quisiera ser escuchada para desahogarse? Monte una pequeña cabinita donde ofrezca eso, minutos de su atención, mucho más barato y accesible que un psicólogo. Platica constante y sonante.

Apaleador neumátical: Hay un oficio que aún no se explota como pudiera ser. ¿Ha visto esos personajes que aprovechan el semáforo en rojo para pasar con un palo pegándoles a las llantas de los buses? Ese en un terreno casi virgen, colonícelo desde ahora, mire todo el rango de acción que ofrece, usted puede ser el primero en golpear los neumáticos de automotores distintos a los buses: transmilenios, volquetas, taxis, camionetas, incluso motos. Toda una nueva oferta en el mercado.

Vendedor de puesto mercaderista: Son famosos los personajes dedicados a vender el puesto en sitios donde suelen hacerse colas interminables para determinado tramite, dícese el catastro, la DIAN, el transito, etc… Haga usted lo mismo, pero en el súper mercado. ¿Ha visto las colas que se hacen frente a las cajas de pago los fines de semana? Incluso la llamada caja rápida carece de velocidad alguna. Uno puede ser tan de malas que escasamente haya comprado tres o cuatro artículos, y preciso le toquen en frente 10 personas con un mercado tan grande como si pensaran calmar el hambre en África. Por eso puedo dar fe de que hay quienes estarían dispuestos a pagar por un buen puesto, incluso más que por el mercado mismo.

Payaso de anti restaurante: Todos conocemos los payasos que megáfono en mano invitan a las personas para entrar a disfrutar el plato del día eligiendo entres dos principios, frijol o garbanzo, con la opción también de reemplazar la sopa por huevo. Pero no existe, hasta ahora, quién nos advierta sobre cuáles son los restaurantes de cuestionable calidad. Imagínese, usted caminando por la calle y de repente un payaso anuncie: “¡Cuidado, no entres a comer aquí ni por el hijuemadre, la carne es dura y el arroz les queda aguado, huye mientras puedas que a la vuelta de la esquina queda tremendo almorzadero!”… Todos coincidiremos en afirmar que ese personaje merecerá generosas propinas.

Asegurador de cuida monos: No creo exista persona alguna que luego de parquear su vehiculo no haya escuchado alguna vez la expresión: “¿Se lo cuido mono?”. A lo que siempre debemos acceder porque el rechazo de la proposición puede traducirse en un rayón sobre el automotor. Ok, dejamos que ellos lo cuiden. ¿Pero qué pasa cuando al auto le ocurre algo? ¿Nos responden los que estaban cuidándolo? No. Por eso usted puede ser quien ofrezca el servicio de garantizar que tan nefastos personajes nos respondan en caso de pérdida o deterioro del carrito. El cómo lo haga, es problema suyo, pero la idea está ahí.

Cuidador Ictiólogo: Ampliamente conocido es el oficio de quien se encarga de sacar a pasear los perros y ofrece cuidados especiales para los mismos. Pero unas mascotas olvidadas por estos menesteres, son los pececitos. Usted podría encargarse de sacar el acuario y darle un paseo para que los coloridos vertebrados no estén todo el tiempo encerrados. De igual manera, en ausencia prolongada del dueño, puede ofrecer el servicio de guardería para que los peces compartan con otros amiguitos. El problema será marcarlos para que no se confundan, porque es muy raro el pez que aprende a obedecer por su nombre.

Editor Urbano: Toda revista o periódico tiene su editor. Pero la ciudad, ésta enorme superficie sobre la que tanta gente escribe impúdicamente, carece de su respectivo redactor. Usted puede licitar con el gobierno para que le adjudiquen un sueldo y ser corrector de estilo en tantos graffitis y letreros con problemas de sintaxis y ortografía. Así no volveríamos a leer cosas como: “Yuletzy, mamasota, i love you”, o, “Govierno corrupto, la isquierda al poder”.