domingo, 13 de febrero de 2011

COMBAT BARBIE

                                      (HUMOR)


Katrina Hodge, una cabo de las fuerzas armadas británicas, participó en un concurso de belleza que terminó por elegirla Miss Inglaterra. La cabo en licencia se dedicó entonces a todo lo que puede dedicarse una reina: admirar a Leidy Di, desear la paz del mundo, living in Cartagena Hilton, etc. Pero la historia no termina ahí. Tres meses antes de culminar su reinado, decidió renunciar a la corona y volver al ejército para ser refuerzo de las tropas en Afganistán, motivo por el que se la conoce como: “Combat Barbie”.

Vamos por partes. Ella, toda una oficial del ejército, que no contenta con eso también ostenta una condecoración por su valentía durante el despliegue en la localidad iraquí de Basora, un buen día se dirige a sus superiores solicitando licencia de un año para ser reina de belleza, cosa que consigue sin problema. Ahora bien, ¿se imaginan el tamaño del mierdero donde algo similar ocurriera en Colombia? No sé si por parte de los altos mandos, pero sin lugar a dudas, el grito de Raimundo Angulo se escucharía hasta la Patagonia.

Piensen en Raimundo Angulo. Ese señor que descalifica candidatas sólo por haber sido imagen en una campaña de medias de lana a los 14 años. Donde le digan que una Miss Tolima recibió la cruz de Bolívar por sus acciones heroicas en un comando contraguerrilla. ¡¡Capaz que la judicializa!!

Para fortuna de la cabo Katrina, en el Reino Unido no existen los Raimundos, su único problema radicó en las respectivas transiciones entre un oficio y otro. Pasar de militar a reina debió ser no menos que interesante. Me imagino la sorpresa de los espectadores al verla desfilar en un sexy vestido de baño, pero camuflado. ¿Y el traje de fantasía? Uno de policía antidisturbios.

La entrevista con el jurado debió ser muy particular. “Señorita, ¿cuál es su escritor favorito? Supongo que García Márquez”. “No señor, me gusta Sun Tzu, autor de, El arte de la guerra”… “Ok – dice el desconcertado jurado -, ¿y cuáles son sus habilidades, el canto, el baile, la declamación?”. “No señor, pero puedo desarmar un fusil en 5 segundos, y construir una bomba con detonador remoto”.

También llamó la atención por detalles como: ser la única candidata en atravesar la pasarela en arrastre bajo como una pista de obstáculos; saludar a la gente desde una ballenera con forma de tanque de guerra; acomplejar al edecán por tener menos rango que ella; recibir el cetro como si fuera un saludo de armas; y ser la primera mujer en la historia a la que eligen reina y no se ataca a llorar.

La segunda transición, fue la de dejar atrás su consentida vida de reina, para retomar la de la milicia. Cuando tuvo que aplicarse el betún de camuflaje, se quedó esperando a su maquilladora personal. Pidió que le acondicionaran el casco a formato de corona antibalas. Y cuando un superior le ordenó formar las tropas, ella les pidió alinearse de la siguiente manera: “Oficial con oficial, recluta con recluta, del mismo modo en el sentido contrario y viceversa”.

Ahora, acoplada por completo a su antiguo cargo, se prepara para ir de misión a Afganistán, de lo cual concluimos que los talibanes quizás no sepan cómo ganar la guerra, pero deben tener muy claro a quién tomar como prisionero de guerra. Y una vez la tengan, cantarán en perfecto acento costeño-afgano: “Pueden haber más bellas que tú, habrá otra con más poder que tú, pueden existir en este vida, pero eres la reina”.