jueves, 19 de agosto de 2010

EL ARTE DE SABER A QUIÉN VEO

                                                   (HUMOR)


Hay personas con un serio problema para distinguir a los protagonistas del cine, especialmente en el género de la acción. Es así que se acercan para contarnos sobre aquella película tan buena que vieron, y nos sorprende descubrir que sin importar lo mucho que pudo gustarles, fueron completamente incapaces de recordar el titulo de la misma. Entonces procedemos a preguntar por su protagonista, abrigando así la pequeña esperanza de poder hacernos una idea de la respectiva obra fílmica. Y es en ese momento cuando nos desconciertan con alguna respuesta tan especifica como: “Es con éste tipo... el mismo que sale en la otra… ese que es bien duro... el que siempre los casca a todos”.

Tras verme en la penosa obligación de soportar dicha escena durante un sin número de ocasiones, he optado por darme a la tarea de desarrollar un método que permita al distraído espectador reconocer a su ficticio héroe de turno. Así que, he aquí a los más grandes héroes de acción de todos los tiempos y su respectiva descripción, para que en lo sucesivo puedan dar fe no sólo del milagro, sino también del santo.

Es Charles Bronson si: la protagoniza un anciano, porque Charles Bronson fue anciano desde sus tiernos quince años. La película en alguna parte debe incluir la palabra Anónimo, sobre todo en el espacio junto al crédito del libretista. Al personaje principal le habrán matado a la mamá, la mujer, la hija y la mascota, no sin antes violarlas a todas, incluida la mascota; motivo por el que don Charles ira cometiendo asesinatos impunemente a lo largo de dos horas, justificando siempre su barbarie con el argumento: “Yo estaba sano y ellos empezaron a montarla”.

Es Chuck Norris si: el protagonista es un policía (o militar) que jamas va a ganar el suficiente dinero para comprarse una cuchilla de afeitar. Sus amigos son prisioneros de guerra a los que rescatará utilizando la misma coreografía de combate una y otra y otra y otra y otra y otra vez.

Es Steven Seagal si: el protagonista tiene un rostro inexpresivo en el que nos es imposible diferenciar si está rabón o contento. Siempre hablará con las manos entrelazadas, incluso al momento de amenazar, pero en cuanto las separe, algo es seguro, a nadie le quedará un solo hueso en su sitio. Las peleas terminarán sin que los oponentes consigan tocarlo, o tan siquiera despeinarlo. Algo clave, al empezar la pelea mandará a alguno contra una cabina telefónica, una vez finalizado el combate se volverá a encontrar al pobre infeliz que recién se repone del primer tiestazo tan sólo para recibir el segundo y definitivo.

Es Jean Claude Van Damme si: el actor es un Belga de calidad actoral tan destacable como la del ganador de un reallity para protagonistas de novela, quien por el modo de abrir las piernas dejará muy en claro que tener hijos es algo que no le importa en lo absoluto. Siempre pateará con la pierna derecha y lo hará en cámara lenta, seguramente para que el oponente no se mueva y conseguir atinar el impacto.

Es Jackie Chan si: el protagonista halla un inusitado fastidio en pelear con un número inferior al de treinta oponentes. Además lo obligará a usted como espectador a seguir cada una de sus maniobras con escaleras, neveras, cosedoras, cartulinas y demás utensilios a la mano, con la sentida y emocionada expresión: “¡Que hijuemadre man tan duro!”.

Es Jet Li si: el protagonista es el equivalente a Jackie Chan, pero con cara de: “al que me toque lo muelo a pata”.

Es Bruce Willis si: la trama gira en torno a un policía que, sin querer queriendo, se le tira a los malos un robo planeado durante mucho tiempo, y cuyo único error consistió en no contar con la presencia del calvo aguafiestas.

Es Silvester Stallone si: el gesto en la boca del protagonista ratifica el inmemorial consejo de no abrir la nevera estando acalorado, motivo por el que para permitirle presentarse a sí mismo sin gesticular demasiado, su nombre constará de tan sólo dos sílabas, como en los claros ejemplos, Cobra, Rocky o Rambo.

Es Arnold Schwarzenegger si: el protagonista tiene un inusitado parecido con cierto político gringo que empezó siendo gobernador de California. Posee un don mágico para que jamas se le acabe la munición sin importar cuánto dispare, y otro no menos sorprendente que le permite disparar su metralleta de derecha a izquierda mientras los villanos caen en sentido contrario. Tendrá una musculatura tan desarrollada que sus brazos en lugar de tríceps contarán con treintaceps. Y sus venas brotadas, nos permitirán entender que la ira del sufrido paladín obedece al padecimiento de un desesperado estreñimiento.

Espero haber logrado mi cometido de ilustrarlos correctamente con respecto a la identidad de los héroes en la pantalla grande. Sólo me resta rogar que tras leer éste educativo aleccionamiento fílmico, la próxima ocasión en que alguna persona se acerque a compartir conmigo la emoción que le produjera una película, sepa transmitirme la información completa, pues las únicas películas en que no importan la trama o el protagonista, son las pornográficas, e incluso esto tiene sus excepciones a la regla, pues les cuento que Silvester Stallone en sus primeros años trabajó en cierta cinta llamada: “El Gran Semental”, y créanme, es una película con no menos acción que Rambo III, pues aunque no tiene dónde guardar pistolas, igual tira a matar.