jueves, 10 de marzo de 2022

¡NOS PERSIGUE!

                                                     (CUENTO)


--- ¡Acelera papá! --- gritó el pequeño de ocho años mientras el carro recorría veloz la carretera.

--- ¡No puedo ir más rápido, es muy peligroso!

---¡Pero es que nos viene alcanzando!

---¡Tengo una idea para perderle, sujétate!

 

El hombre al volante realizó una maniobra con la que esperaba dar fin a la persecución, llevaban diez minutos intentando deshacerse de quién hábilmente imitaba todos sus movimientos. Al parecer ésta vez lo habían conseguido y redujeron la velocidad sintiendo alivio. El vehículo se deslizaba con cautela a través de las calles sembradas con edificios.

 

--- ¿Dónde esta?

--- No la veo papá, creo que lo conseguimos. Espera a que le contemos a mamá.

--- Yo creo que se preocuparía.

--- ¿Por qué?

--- Tú sabe cómo es ella, de seguro se molestará conmigo.

--- Pero si no es tu culpa que nos persigan, además... --- el niño se silenció de repente al ver que hacia su aparición tras un edificio --- ¡Allí está, vámonos!

 

El hombre pisó suavemente el acelerador y su auto pareció volar por las calles desiertas. La aguja indicaba una velocidad que el pequeño ignoraba, pero se le antojaba eran mil Kph. La mirada del padre se concentraba en la carretera mientras su hijo no perdía de vista a su acosador.

 

--- ¡Más rápido papá!

--- Ya te dije que es muy peligroso, podríamos causar un accidente.

--- Pero es que vamos a llegar a casa y todavía nos pisa los tobillos.

--- Tranquilo, si logramos llegar a casa estamos a salvo.

--- ¡No, si llegamos a casa se quedará esperándonos afuera!

--- Pero se cansará en la mañana.

--- Prefiero no arriesgarme, dale papá, vamos más a prisa, tú puedes.

--- Esta bien, lo intentaremos una vez más, ¿tienes bien puesto el cinturón?

--- Sí señor.

--- Entonces sujétate muy fuerte, veremos si es capaz de igualar esto.

 

El hombre apretó con fuerza el volante y movió la palanca de cambios hasta llevar el auto a una mayor velocidad, lo suficientemente segura para su hijo. El rostro del pequeño expresó emoción mientras sus gritos se elevaban como el rugido del motor.

 

--- ¡Vamos a llegar a casa!

--- ¡Toca la bocina para que mamá salga a recibirnos!

 

El carro irrumpió en el ante jardín emitiendo el constante sonido de su pito. Ambos desabrocharon sus cinturones y descendieron del vehículo sin dar espera.

 

--- ¡Corre papá, corre!

--- ¡Tú también date prisa!

 

La madre alarmada se precipitó hacia la puerta mientras su hijo se arrojaba hasta sus brazos en medio de gritos.

 

--- ¡Adentró mamí, escóndete que allí viene!

--- ¿Quién mi amor? --- preguntó la madre preocupada mientras el hombre ingresaba a la vivienda y cerraba la puerta.

--- ¡Estamos a salvo hijo, lo conseguimos!

--- ¡¿Qué ocurre?! --- preguntó de nuevo asustada.

--- ¡Mamí, nos viene persiguiendo desde hace rato, mi papí venía manejando bien rápido pero no pudimos despistarle!

--- ¿Quién? – peguntó la madre - ¿Quién los persigue?

--- ¡La Luna mami, nos perseguía la Luna!

domingo, 6 de marzo de 2022

EL AVISTAMIENTO

                                                            (CUENTO)



Él nunca había salido de su pueblo, por lo tanto, no conocía mujeres de otras partes, pero eso no le impedía estar seguro de que ella era la mujer más maravillosa de este mundo, lo supo desde que la vio por primera vez seis meses atrás. Ella y sus padres llegaron al pueblo por el mismo motivo que últimamente venían haciéndolo otras familias y una gran cantidad de turistas, los avistamientos de ovnis que frecuentemente estaban presentándose por la región. La romería de personas no disminuía desde que un par de jóvenes dieron a conocer videos en los que claramente podían apreciarse los famosos objetos voladores no identificados que tanto se empeña en negar la NASA.

Por fortuna para él, el padre de ella, hombre muy pudiente, era un completo fanático del fenómeno ovni, motivo por el que quiso desplazarse a la pequeña población, lo lamentable del asunto es que su permanencia allí estaba destinada a no ser muy larga. Consiente de ello él se dio a la tarea de conquistarla desde el primer momento, con la esperanza ingenua de que quizá su amor se hiciera tan fuerte que pudiese obligarles a no marcharse, o por lo menos, con la convicción de hacer de aquellos seis meses los más hermosos de su adolescencia.

Lamentablemente el temido día había llegado, ellos partirían al día siguiente y era muy remota la posibilidad de volver a verse. En vista de lo inevitable dispuso todo para que aquella última noche fuese inolvidable para ambos. Luego de una elegante cena en la que invirtió todos sus ahorros la llevo a un bello paraje que servía también de mirador, era un sitio al que él frecuentemente escapaba para pensar y desde allí podía verse el pueblo entero. Se tendieron sobre una manta para besarse contemplando las estrellas, quién sabe, quizá el destino los favoreciera con la oportunidad de ver algún ovni como homenaje al amor del que se despedían.

El tiempo transcurrió sin que se presentara platillo volador alguno, pero sí llegó lo impostergable, sus padres irían a recogerla a media noche, y exactamente a esa hora allí estaban, puntuales para aquellas cosas como suelen ser los padres. Ella subió al auto tras un largo beso de despedida y juramentos de amor eterno, se ofrecieron a llevarlo a casa, pero él prefirió permanecer allí y no tener que despedirse dos veces. Vio alejarse el auto y se tendió a contemplar la noche mientras pensaba en el amor que se marchaba.

De repente una luz distinta cruzó el firmamento, no podía creerlo, el famoso ovni estaba allí y no tenía con quién compartir aquel momento. Fascinado lo siguió con la mirada y vio cómo la nave, al igual que el carro de ella, desaparecían a lo lejos. Entonces sonrió y comprendió su error. No era la mujer más maravillosa de este mundo, simplemente no pertenecía a él. Ella no vino desde otra ciudad para avistar un OVNI, debió venir desde mucho más lejos para ver cómo eran los humanos.

martes, 22 de febrero de 2022

UN TRABAJO DIFERENTE

                                                  (CUENTO)


Sentado en la banca de aquel parque intentaba no llorar mientras repasaba una a una las opciones que tenía respecto a su futuro, de tantas profesiones existentes le costaba demasiado decidirse por alguna. Debido a la poca fe que le quedaba en la justicia no sería juez, político, abogado o policía, no era capaz de ver sangre entonces quedaba descartada la medicina, no sería administrador o contador pues detestaba cualquier trabajo de oficina, carecía de paciencia para ser profesor y de disciplina para ser militar, no tenía un sólo talento artístico y decididamente no quería desempeñar algún oficio típico, tan sólo le motivaba la idea de llevar a cabo un trabajo diferente, algo que no perteneciera al común en lo absoluto.

Entonces, de repente, se le ocurrió una idea, por fin sabía exactamente en qué se convertiría y sabía también cómo empezar a hacerlo, pocas cosas podrían ser más originales y excitantes. De inmediato se marchó emocionado, había resuelto la interrogante sobre el futuro que tanto le preocupaba. Llegó a casa y desocupó las gavetas, metió en una bolsa todas las fotos y cartas de ella, la mujer que lo abandonó y por la que seguía llorando. Por primera vez en mucho tiempo sonrió, ahora era un caza fantasmas y acababa de atrapar al primero.

viernes, 11 de febrero de 2022

EL MEJOR ASESINO

                                                           (CUENTO)


Él era un asesino a sueldo, tenía la fama de ser el mejor en su gremio, quienes le contrataban podían estar seguros de que la víctima no se salvaría. Un día recibió la misión de quitarle la vida a una mujer acaudalada. Se dirigió a la mansión señalada, burló el sistema externo de seguridad y ubicó un lugar específico en el que montó su rifle, era un excelente francotirador y no sentía la necesidad de acercarse más para cumplir con su encargo.

A través de la mira en su rifle vigilaba atentamente las ventanas de la casa. Transcurrieron horas hasta que pudo verla, pero al hacerlo retiró su dedo del gatillo, la belleza de la mujer superó la fuerza de sus instintos asesinos, por primera vez durante toda su carrera sintió el deseo de dejar las armas. Algo en esa mujer le hizo soñar con una vida distinta, abandonar el camino delictivo y formar una familia. Por un instante cerró sus ojos y planeo el cómo lo llevaría a cabo, la inteligencia estratégica que utilizaba para sus crímenes la emplearía ésta vez en conquistar el corazón de aquella musa que en lo sucesivo le inspiraría.

Averiguaría los lugares que frecuentaba y en el más propicio la abordaría. Haría derroche de su encanto y tomarían algún café, le hablaría de una vida maravillosa que llevaba en busca de encontrar con quién compartirla, ese mismo día se darían su primer beso y bastaría una cita más para terminar teniendo sexo. Al cabo de unos meses le pediría matrimonio, la boda sería con muchos invitados y llena de fantasía, su luna de miel alrededor del mundo en un lujoso crucero y luego de un año tendrían hijos. El niño sacaría los ojos de la madre, pero su rostro sería el retrato exacto de su padre. La niña por su parte, un poco tímida, sería la más inteligente de la familia. Cuando los pequeños crecieran e hicieran sus propias vidas, ellos se retirarían a vivir sus últimos años en una granja visitada cada verano por los hijos con sus familias respectivas. 

Con una sonrisa en el rostro abrió de nuevo los ojos para contemplar a su futura esposa, allí estaba, vestida con un traje negro ceñido al cuerpo, pero de pronto descubrió unos brazos masculinos asiéndola por la cintura mientras ella se giraba para corresponder con un profundo beso.

Al asesino le invadió la ira y el gatillo fue presionado dos veces por su dedo, una bala cegaba la vida de su amada mientras la otra hacía lo propio con la de aquel pérfido ladrón de esposas. Recogió sus cosas y se marchó con igual sigilo desechando la idea absurda de abandonar su oficio, y mientras lo hacia reflexionaba acerca de cómo él no era el mejor cegando vidas, indudablemente son los celos el mejor de los asesinos.

jueves, 3 de febrero de 2022

LA FRANQUICIA DE DIOS

                                                           (CUENTO)


Al principio Dios tan sólo había hecho al Hombre, y no estoy empleando un singular de la palabra, no me refiero al Hombre como especie, sino al estricto caso masculino del término, es decir, sobre la faz de la tierra el único órgano genital era el pene.
 
Para aquella fecha los hombres efectivamente andaban desnudos, pero la época presentaba ventajas hoy extintas. La primera y muy importante, no había mujeres por ahí mirando si uno lo tenía grande. Segunda e igual de importante, tampoco había otros hombres por ahí mirando si uno lo tenía grande.  
 
El Hombre era considerado entre las especies como el mejor vecino, sus excelentes cualidades opacaban por supuesto al dinosaurio, quien se veía en serios problemas por la constante queja acerca de su higiene, pues la verdad sea dicha, es más fácil para el hombre esconder sus excrementos.
 
No obstante, también debió encarar algunos problemas, por ejemplo, larga fue su lucha legal para ser acreditado bajo el titulo de Hombre. Al principio se le conocía como “Homo sapiens”, lo cual, según sus abogados, sugería inclinaciones sexuales aún inexistentes. Pretendiendo jactarse su virilidad se procedió entonces a llamársele “Homo erectus”, pero presentó resistencia por parte de aquellos con disfunción. Fue así que finalmente se concilió un nombre con variante a la partícula “Homo”, quedando finalmente “Hombre”.
 
Todo marchaba bien en la tierra, pero un buen día Dios se cansó de tener que fabricar a cada hombre, era una gratificante labor artesanal, pero la rentabilidad de dicha inversión resultaba irrisoria. El Todopoderoso se vio ante un gran problema; en primera instancia pensó que podría descansar durante algunos años, estaba seguro que la especie no se extinguiría mientras tanto ya que su promedio de caducidad por aquel entonces era de doscientos años. Pero si lo hacia significaba que ya no existirían los jóvenes, y en toda sociedad los jóvenes son imprescindibles para que los mayores se sientan sabios.
 
Entonces le planteó su problema a un amigo íntimo y éste le hablo de una revolucionaria idea empresarial llamada “Franquicia”. A Dios le encantó la sugerencia, pero ¿quién querría meterse en el negocio de la humanidad?, ningún dios en sus cabales, sólo él que lo hacia por amor al arte. Fue así como Dios demostró que su creatividad no sólo le servía para decretar mandamientos que nadie cumple y decidió cederles a los propios hombres una Franquicia. En lo sucesivo ellos mismos se encargarían de su elaboración, podían hacer uso de sus creaciones y estarían disponibles para Dios en caso de necesitarlo.
 
Lo primero que hizo fue abrir un curso para la elaboración de hombres. Las clases eran muy completas, el pensum constaba de: 1. Fisionomía, la importancia de no ser feo. 2. Ensamble de Huesos y Tendones. 3. El Cerebro, aquel sorprendente desconocido. 4. Organos Vitales, Pulmones, Corazón y demás relleno. 5. El Pene, tu mejor amigo. 6. El Pene, no abuses de tu mejor amigo. 7. La excreción, un trabajo sucio pero alguien tiene que hacerlo. 8. Los Músculos, (seminario dictado en un gimnasio, por lo que todos se inscribían, pero nadie iba). 9. La Piel, porque todo lleva un forro. 10. Los Testículos, mucho más que un par de güevas.
 
La primera promoción de expertos en la realización de hombres de inmediato puso manos a la obra. Todo marchaba bien hasta que durante una inspección en la planta, Dios se percato de un problema, los hombres no le ponen el corazón a su trabajo, simplemente cumplen un horario y esperan recibir sus honorarios, motivo por el cual los nuevos hombres llegaban al mundo sin pasión por la vida. Y no faltaron los casos de uno que otro bromista al que le gustaba hacer hombres con desperfectos, en cierta ocasión hicieron a uno con el tronco invertido, el pecho atrás y los omoplatos en el plexo solar, para que así nunca diera la espalda; y a otro le pusieron alas en la cabeza, dizque para que su mente volara. Fue así como Dios se vio en la penosa necesidad de cerrar la planta y volvió al problema inicial.
 
Sumido en la desesperanza tuvo una Epifanía, sí, incluso Dios las tiene, y en su caso no son un milagro. Fue así como se le ocurrió una nueva Franquicia, otra especie humana, pero pensada en portar el milagro de la vida. Le requirió mucho trabajo el hacer un modelo de ser humano similar al hombre, pero con marcadas diferencias y una mejor apariencia, hasta que finalmente el producto de su esfuerzo fue algo divino a lo que llamó Mujer, una verdadera Franquicia suya, pues cada vez que alguien viera a una de ellas en la tierra, sabría que son de Dios la garantía, y en efecto, en lo sucesivo, ellas se encargaron de la vida.

miércoles, 19 de enero de 2022

UNA LARGA ESPERA

                                                                    (CUENTO)


Ella corría preocupada, habían transcurrido demasiados años e iba retrasada; seguramente ya sería demasiado tarde, él no estaría esperándola todavía, nadie que se precie de valorar su tiempo podría hacerlo. No obstante, sin pretender encontrarlo allí, se propuso terminar el recorrido y llegar al lugar que alguna vez señalaron para el encuentro y así rendir homenaje, aunque tardío, a tan importante cita.
 
Pero al llegar a su destino, oh sorpresa, él estaba sentado y completamente relajado, continuaba en actitud paciente allí esperando. Ella, sin salir de su asombro, lo primero que atinó a decir fue:
 
--- ¿Qué haces aquí?
--- Esperándote. --- dijo él mientras se ponía en pie con una amplia sonrisa en los labios.
--- Pero no lo merezco, no soy digna de tu paciencia, mira lo tarde que es.
--- No me parece que hayas tardado tanto. --- dijo sonriente mientras consultaba su reloj --- Oh, es que está dañado, igual no importa.
--- Pero es que yo soy la Vejez, debí llegar a tiempo para ser felices cuando me llamaba Juventud.
--- No importa, tú eres la Vejez, pero yo soy el Amor, y para el Amor nunca es demasiado tarde.
 

sábado, 1 de enero de 2022

EL SECRETO DE LA FELICIDAD

                                                                (CUENTO)


Aquel hombre rico había llegado al punto en que ni todo su dinero le hacía feliz. Desde siempre había vivido con el convencimiento de que al atesorar las suficientes riquezas para procurarse todos los lujos sería feliz. Pero ahora se encontraba con que aquella idea estaba errada. Dispuso entonces su fortuna en encontrar el secreto de la felicidad. Se puso a recorrer el mundo en busca de una persona dueña de la felicidad y dispuesta a compartir el secreto necesario para obtenerla.

Fue sí como viajó hasta parajes remotos en los que conoció a muchas personas que le vendían el secreto de la felicidad. Le pagó a cada una de ellas obteniendo a cambio brebajes, libros, consejos, y todo tipo de formulas que finalmente descubrió no resultaban.

Hasta que un buen día conoció a un hombre que parecía ser el más feliz del mundo y el millonario le propuso: “Te doy la mitad de mi fortuna si compartes conmigo el secreto de la felicidad”. A lo que el hombre respondió: “Mi secreto es no necesitar de tu fortuna para tener el deseo compartirlo”.