domingo, 11 de abril de 2010

AYUDEN A GAIA

                                            (HUMOR)


Amigos de la Tierra, es una organización no gubernamental (ONG para los que se despistan sin la sigla) de Oriente Medio, la cuál acaba de advertir sobre el peligro de una potencial catástrofe ecológica: el mar muerto podría haber desaparecido para el año 2050. Ésta voz de alarma evocó en mí, un afortunadamente rezagado sueño de la infancia: pertenecer a Los Planetarios. ¿Los recuerdan? El quinteto de amigos del Capitán Planeta. ¿Tampoco lo recuerdan? No los culpo. A decir verdad, los envidio. Pero en pro del presente artículo me veo en la penosa necesidad de refrescarles un poco la memoria.

El Capitán Planeta era el súper héroe de una caricatura que pudimos ver a finales de los ochentas, principio de los noventas. Si bien la motivación de lucha del Capitán Planeta puede ser más loable que la del Capitán Centella, la verdad es que en cuanto a presencia y adeptos se refiere, el Capitán Planeta no llega ni a grado de soldado raso junto al Capitán Centella. (¿Son impresiones mías o se me fue la mano usando la palabra Capitán?)

La trama de la serie es básicamente la siguiente: resulta que Gaia, la madre tierra, necesita conformar un grupo de héroes dispuestos a protegerla. ¿Y ustedes creen que para tan encomiable misión consideró el nombre de Roberto Tovar Gaitán? ¡No! Elige, por razones que solo ella conoce, a cinco jovencitos del común, y cuando digo del común, lo hago en serio, ninguno tenía absolutamente nada de especial, excepto un mutuo y horrible gusto para vestir. A cada uno de ellos entrega un anillo con dominio sobre un elemento, de manera que teníamos a: Tierra, Viento, Aire, Agua… y no me van a creer cómo se llamaba el quinto: Corazón. ¡Es en serio! Pero ojo, la trama se complica.

Estos cinco pospúberes, si se veían muy encamellados con la asignación en turno, cosa que efectivamente ocurría siempre, unían los poderes de sus anillos y con ello invocaban al Capitán Planeta, un tipo con la apariencia del Ken de la Barbie, pero gay. Con éste punto de partida podrán imaginarse el resto. Mientras el Capitán Centella luchaba a muerte con el malévolo Garra de Satán, los enemigos del Capitán Planeta eran personajes como: un bandido promotor de la erosión por olvidar sembrar atravesado, una desalmada señora que cometía la imprudencia de no reciclar, o un súper villano que pretendía apoderarse del mundo construyendo un láser atómico a base de sangre de delfín.

Pero dejando de desvariar y regresando al principio de la columna; del peligro que acecha al mar muerto lastimosamente podemos concluir que: los nobles esfuerzos del Capitán Planeta no rindieron frutos. Así es que, sin anillo de poder, pero con mucho entusiasmo, he creado una asociación ambientalista que se preocupe por nuestro agonizante mundo y tome cartas en el asunto. Amigo lector, si le preocupa la ecología pero no quiere formar parte de greenpeace porque odia cualquier cosa con nombre gringo, únase ya mismo a PLAVICO: “Planeta vivito y Coleando”.

En PLAVICO luchamos por las cosas vivas… lo sentimos mar muerto, llegamos tarde, pero oraremos por tu eterno descanso.

Por quien sí podemos hacer algo es por el mar rojo, y lucharemos por conservarlo, día a adía le aplicaremos tintes para que no se decolore.

También haremos alianzas estratégicas, como unirnos a un movimiento de paz para conservar el océano… pacifico.

Nos preocupamos por la sexualidad ambiental, de manera que le pondremos cinturones de castidad a las selvas vírgenes.

Acompáñenos a recorrer el mundo, si quiere conocer el océano Índico, yo le indico dónde queda el Índico.

Nuestras expediciones son seguras, si por cosas de la vida llegara a perderse en el río Ganges, son ganges del oficio.

Si no pasó unas felices pascuas, no se pierda ésta segunda oportunidad, acompáñenos a hacer limpieza en la isla de Pascua.

Vamos a salvar especies en vía de extinción en el polo norte, y si nos queda tiempo, en el polo democrático.

Ayúdenos a combatir el cáncer ambiental recogiendo firmas para que omitan de los mapas el trópico de cáncer.

Aunemos esfuerzos comprando terrenos para urbanizar el Sahara y dejarlo menos desierto.

Hagamos algo porque no haya más derramamiento de petróleo en el océano, no puede ser que ya hasta los tiburones tengan más petróleo que el suelo colombiano.

Combatamos la tala indiscriminada de árboles, si es necesario armemos a los árboles para que se defiendan por sí mismos.

E impulsemos una ley de justicia, paz y reparación ambiental. Que cada talador se acoja a ella confesando sus arboricidios a cambio de una rebaja en sus penas.

Hagámoslo ahora o nuestros hijos sufrirán, porque de seguir así, con toda seguridad transmitirán de nuevo al Capitán Planeta.

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